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Florencio, a los gritos, en su laberinto

La imprevisible recta final al 20 de junio, día de cierre de listas en la Provincia de Buenos Aires y antesala de la que será, definitivamente, la madre de todas las batallas, está (des)ordenando el panorama de los candidatos nacionales y obligando a continuos “recalculando” en los GPS personales de los dirigentes.

Para el Frente para la Victoria todo comenzó con el baño de humildad, autoinflingido, que se dio Diego Bossio. Esa situación, que sorprendió a propios y extraños, desbalanceó la composición del portfolio de candidatos bonaerenses, al privarlo de una opción “K pura”. La baja del hombre de la ANSES circunscribió la oferta posible de postulantes a Aníbal Fernández y Julián Dominguez, ambos hijos “modernizados” de la tradición del PJ Bonaerense, y a Fernando Espinoza, que expresa esa tribu de manera brutal, desde la capital nacional del Peronismo.

El precandidato restante, Sergio Berni, no supera el tamiz del CELS, lo que afecta claramente su ADN kichnerista. Además, el secretario de Seguridad siempre se pensó a sí mismo como la península del sciolismo en una candidatura K que encabezaría Bossio y ahora busca reconfigurarse. Difícil.

A este panorama se le suma que la compleja situación que atraviesa Sergio Massa y la ausencia de una oferta provincial potente de Mauricio Macri está obligando al espacio opositor a mirar el escenario desde la óptica del círculo rojo. Esto es, concretamente, todos ordenados para ganarle al Kichnerismo.

Mezclando las cartas las opciones primarias parecen obvias: Macri Vs De la Sota por el Sillón de Rivadavia; Massa Vs Vidal por el Sillón de Dardo Rocha. Esta alquimia, que corre por los teléfonos a la misma velocidad que circulan los videos de Cinthia Fernandez, aún no precisa si la alternativa se dará con fórmula única ordenada o con un esquema para enfrentar las PASO.

En este potencial escenario de unificación del frente opositor, y con una polarización creciente, Florencio se ve entrampado a tener que bajar a la Provincia, a presentar la batalla final, tirando de la misma lista que DOS. Y hete aquí las razones que explicarían la virulencia creciente con la cual Randazzo confronta a Daniel Osvaldo (al de La Plata, no al 9 de Boca).

El ministro de Trenes y Pasaportes se parapeta atrás de un discurso que corre por izquierda a la misma Cámpora, convencido de que a los gritos rompe el laberinto que le impone la misma dinámica electoral. Su estrategia política, entonces, se reduce a una estrategia personal en la cual dinamita la relación con Scioli todo lo que puede…

Los baqueanos de estas situaciones recuerdan cuando CFK lo atendió, duro y parejo, al entonces Vicepresidente en el Senado de la Nación y luego Néstor Kirchner le cortó lo poco que tenía en la gestión, allá por el año 2004, y a Scioli no se le escapó ni una mueca .

A las puertas de su sueño presidencial los mismos baqueanos auguran que próximamente DOS le dará un abrazo al Ministro y le dirá que con optimismo, juntos, van a construir La Gran Argentina…para luego sepultarlo en La Plata a vivir el calvario mensual que implica pagar los sueldos provinciales.

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