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Quien es el principal asesor en materia energética de Javier Milei y cual es su plan

Se trata de un ex CEO de una multinacional energética de origen español, asesoró al ex presidente español Aznar en el plan de privatizaciones de ese país, y es la principal figura con la que cuenta Milei para rifar el patrimonio nacional argentino en materia energética en beneficio de las multinacionales.

Rodríguez Chirillo se recibió de abogado en la Universidad Católica Argentina (UCA) y realizó el doctorado en derecho en la Universidad de Navarra en España. Su tesis fue sobre privatización de empresas públicas y cuando volvió a la Argentina en 1992 con solo 28 años y un libro publicado sobre el tema, se convirtió en un profesional muy requerido, tanto por el sector público como por el privado.

Trabajó en las privatizaciones con el entonces secretario de Energía Carlos Bastos y estuvo en Secretaría de Energía de la Nación hasta 1998. En marzo de 2001, cuando Bastos es designado ministro de Infraestructura y Vivienda, Rodríguez Chirillo se incorporó como su jefe de asesores, hasta noviembre de 2001, momento en que se trasladó a México para ocupar un cargo directivo de carácter corporativo en la empresa multinacional (de origen español) Iberdrola.

Con anterioridad, en España tuvo un papel destacado en el plan privatización que llevó adelante José María Aznar, el infame ex presidente español recordado por la turbia invasión y destrucción de Iraq en 2003 de la mano de George W. Bush, tal como se desprende del reconocido “informe chilcot”, (pero donde vale la pena recordar que el petróleo Iraquí fue repartido como botín entre las potencias invasoras y sus empresas),  siendo condecorado con el reconocimiento de la nacionalidad por carta de naturaleza. En la actualidad, Chirillo trabaja como consultor independiente, con base en España, y es asesor del Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros clientes.

Luego de 22 años afuera del país, Rodríguez Chirillo está dispuesto a volver para acompañar a Milei. “Comparto muchas de las ideas de Javier sobre la economía y puntualmente del sector energético. La intención es tratar de crear mercados competitivos y darle libertad al consumidor y a las empresas y donde el Estado trata de que las reglas sean lo más estables posibles y que se respeten”, señala Rodríguez Chirillo. Por su parte en esto de compartir ideas con el líder “libertario”, es bueno recordar cual es el rumbo fijado por Milei, quien planteó: “El gas y el agua tienen que volver a manos privadas”, y en cuanto a YPF, fue claro: “Sigo pensando en la privatización de YPF”.

El plan

La apuesta de Milei en el sector energético es desregular el mercado y generar los incentivos de precio adecuados para que los inversores vuelvan a confiar en el país, poniendo el foco en el desarrollo de las exportaciones. “En vez de hacer autorizaciones discrecionales, las exportaciones deben ser un derecho reglamentario al que el Estado se pueda oponer o condicionar el ejercicio del mismo si se produce un costo adicional en el abastecimiento interno y el exportador no lo quiera asumir. La obligación del Estado es la seguridad del abastecimiento, que no es el autoabastecimiento. La seguridad del abastecimiento es que los argentinos tengan siempre gas y electricidad, pero no necesariamente el propio que se produce o genera en el país . Puede ser que debido a la exportación que tiene comprometida una empresa, durante algunos días de julio, por ejemplo, debamos importar energía. Ese sobrecosto lo va a pagar la empresa exportadora, no lo traslado a la demanda, pero la exportación se respeta. Eso le va a permitir al inversor firmar un contrato a largo plazo”, aseguró Rodríguez Chirillo a EconoJournal. De esta declaración hecha por el asesor de Milei al medio especializado econojournal, se desprende que de cierta forma se renuncia al principio de soberanía energética y autoabastecimiento, crucial en un mundo donde la disputa geopolítica actual pasa en gran medida por el control de los recursos naturales, sus rutas de comercio e infraestructuras y en donde hasta países como EEUU disponen por iniciativa estatal de reservas estratégicas propias de hidrocarburos, a lo que debemos sumar la independencia energética y autoabastecimiento alcanzada por dicho país de la mano de los nuevos métodos de fractura hidráulica o fracking. En este sentido un principio no debería ser excluyente del otro, argentina puede buscar la seguridad energética y al mismo tiempo asegurar su autoabastecimiento a modo de reaseguro en caso de no poder garantizarse la seguridad del suministro por parte del mercado. La cuestión lejos de ser un capricho nacionalista (como suelen sostener los apologistas de la entrega del patrimonio nacional) es ante todo una necesidad real que hace a los intereses vitales del país, en especial en un mundo atravesado por una fuerte inestabilidad e incremento de tensiones, renunciar al autoabastecimiento y confiar las necesidades energéticas del país de forma exclusiva en un mercado que lejos esta de ser perfecto y estable (y mas aun cuando se trata de insumos y recursos claves y codiciados) y que por lo tanto podría verse interrumpido o fuertemente sacudido por algún otro foco de tensión, es correr un riesgo innecesario tal como lo demuestra la crisis ucraniana y otras pasadas que impactaron fuertemente en el sector energético y de recursos estratégicos, con consecuencias en el conjunto de la sociedad ( o como lo expuso con toda crudeza la crisis del COVID, donde los países con mayores recursos y capacidades propias se aseguraron los insumos para si mismos). Renunciar a una política de autoabastecimiento es irracional, en especial cuando el país cuenta con la suficiente dotación de recursos, infraestructura en marcha y empresas estratégicas como YPF que juegan un rol crucial para los proyectos de transición energética, innovación y encadenamientos científicos , tecnológicos y productivos. Pero el perfil del modelo “libertario” parece prescindir de todo esto, ya que parte de la premisa de que el calentamiento global es un “invento socialista”, a pesar de que esta entre las prioridades y preocupaciones de la agenda de los principales centros de decisión capitalistas del mundo (donde precisamente no hay simpatía con idea socialista alguna), y por otro lado tampoco cree necesario que el país requiera de un modelo basado en la promoción del desarrollo científico, de allí ideas suicidas tales como eliminar el ministerio de educación, el de ciencia y tecnología o el CONICET.

Fuente: con información de EconoJournal.

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