La víctima fue el reportero Nicolás Ortega, quien realizaba la cobertura del cierre de campaña de Manuel Adorni en el barrio porteño de Recoleta.
Lo que debía ser un cierre de campaña vibrante para La Libertad Avanza (LLA) de cara a las elecciones porteñas del domingo próximo, terminó exhibiendo una serie de contradicciones que ponen en jaque la narrativa de la “batalla cultural” contra la vieja política. En medio del acto encabezado por Manuel Adorni y el presidente Javier Milei, militantes libertarios le robaron el celular al periodista Nicolás Ortega, de La Nación+, mientras realizaba una cobertura en vivo desde Recoleta.
“Me robaron el celular, me robaron el celular!!. No puedo creer que me robaron mi teléfono, mi herramienta de trabajo. Lo sigo pagando, me lo sacaron del bolsillo. Se lo pasaron de una mano a otra”, relató, visiblemente indignado, Ortega durante la transmisión, mientras en el estudio respondían con incredulidad: “Qué desastre”.
El incidente, lejos de ser un hecho aislado, se suma a una jornada marcada por múltiples denuncias de clientelismo. Jóvenes militantes identificados con LLA, luciendo remeras violetas del espacio, revelaron ante cámaras que se les había prometido dinero a cambio de asistir al acto. “Vinimos por 25 lucas y ahora nos quieren dar 20… están re volados”, gritó uno de los asistentes ante un móvil de TN. Otro, más calmo pero igual de directo, afirmó: “Nos dijeron que 10 mil pesos, ahora dicen que 20. O sea, tienen la plata, pero no nos quieren pagar”.
🔴 Le robaron al cronista de LN+ en plena cobertura de la llegada de Milei.
— La Nación Más (@lanacionmas) May 14, 2025
A Nicolás Edwin le robaron el celular cuando una multitud rodeaba al Presidente durante el cierre de campaña de Adorni pic.twitter.com/eayEoIWFL1
Estos testimonios vuelven a encender el debate sobre las prácticas políticas del oficialismo libertario, que en los hechos repite los mismos métodos que asegura combatir. Ya había antecedentes: en el acto realizado meses atrás en Parque Lezama, cientos de militantes fueron trasladados en micros rentados por punteros, evidenciando una estructura organizativa que poco tiene de espontánea o desinteresada y esta mas próxima a las practicas clientelares tradicionales a la cuales el espacio libertario dice venir a destruir.
Entre robos, promesas incumplidas y movilización paga, el relato de una nueva forma de hacer política empieza a desmoronarse frente a los hechos.