La caída de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires dejó al gobierno grogui. Mientras el oficialismo se fractura entre los que piden autocrítica y los que culpan a los votantes, uno de los jefes de la tropa digital, Daniel “Gordo Dan” Parisini, lanzó un duro diagnóstico que expone la tensión en el corazón del mileísmo.
El gobierno de Javier Milei sigue tambaleando después de la contundente derrota en la provincia de Buenos Aires, un golpe que dejó a La Libertad Avanza aturdida y que destapó las grietas más profundas dentro del oficialismo.
Mientras algunos insisten en que el resultado es un mensaje que hay que escuchar, otro sector eligió descargar la bronca contra los votantes por no acompañar el ajuste libertario. En el medio de esa interna, Daniel Parisini, más conocido como el Gordo Dan —uno de los integrantes más visibles del millonario ejército de trolls que opera bajo el mando de Santiago Caputo— salió a hacer catarsis y terminó exponiendo, sin quererlo, la fragilidad del proyecto.
“Me da bronca esto”, arrancó Parisini en un video publicado tras la derrota. “Saben que mi lealtad al presidente Javier Milei está por encima de todo, pero me preocupa esta situación”.
El Gordo Dan intentó mostrarse optimista de cara a octubre, confiando en que “la cosa va a cambiar” gracias a las “listas espectaculares” que, según él, presentará La Libertad Avanza. Sin embargo, en su análisis dejó al descubierto lo que considera la raíz del fracaso electoral:
“Hay que mantener viva la llama con la que empezó La Libertad Avanza. Eso es lo más peligroso: que se apague. Esta gente no la representa, no mueve a nadie. Ahí está la evidencia: a los kukas los votó la misma gente que los apoyó en el balotaje, no sumaron un solo voto”, lanzó.
En ese sentido, apuntó directamente contra la dirigencia libertaria por no motivar a su propia base electoral:
“Los nuestros son los que se desmotivaron. O por ahí los que venían del PRO. El núcleo más duro fue a votar todo. Creo que hay que solucionar esas cosas, muchachos”.
Las declaraciones del Gordo Dan cayeron como una bomba dentro del oficialismo y profundizaron el clima de desconfianza interna. La derrota bonaerense no solo debilitó a Milei en el mapa electoral, sino que abrió un fuego cruzado entre quienes reclaman un cambio de estrategia y los que prefieren seguir apostando al mismo discurso confrontativo.
Por ahora, el Presidente se mantiene en silencio público, mientras en los pasillos de la Casa Rosada y en el cuartel digital de Caputo los reproches se multiplican. El golpe en la provincia, bastión clave para el armado libertario, no solo dejó heridos en las urnas: también reavivó una interna que, hasta ahora, el gobierno había logrado mantener contenida.