Una nueva ola de cortes y limitaciones en el suministro de GNC volvió a paralizar a miles de taxistas, remiseros y choferes de aplicaciones. El salto en el consumo residencial por el frío y fallas en el transporte de gas obligaron a interrumpir el expendio en estaciones con contratos “interrumpibles”.
El sistema de distribución energética volvió a mostrar sus fisuras más profundas y provocó un escenario de caos en las estaciones de servicio de distintos puntos del país. Durante las últimas horas se registraron filas interminables de varias cuadras y esperas de más de cuatro horas para cargar GNC, afectando de manera crítica a los trabajadores del transporte urbano que dependen diariamente de este combustible para salir a la calle.
La crisis en el expendio responde a una combinación letal de factores climáticos y fallas de transporte. Las bajas temperaturas provocaron un fuerte aumento en la demanda residencial de gas, obligando a las distribuidoras a activar los protocolos de emergencia para priorizar el suministro a los hogares y centros de salud por sobre el expendio de combustible en estaciones que cuentan con contratos de abastecimiento interrumplible.
Las claves del faltante de GNC y el impacto en las calles:
- Inconvenientes en el sistema de transporte: A diferencia de episodios previos marcados únicamente por la ola de frío, en esta ocasión las empresas informaron problemas de presión e infraestructura en el sistema de transporte de gas, lo que obligó a aplicar recortes adicionales.
- Golpe directo al bolsillo del trabajador: Taxistas y choferes de aplicaciones denunciaron que la falta de GNC los obliga a volcarse a la nafta para mantener la jornada laboral, lo que triplica sus costos operativos diarios o los deja directamente parados.
- La incertidumbre sobre el fin del corte: Las distribuidoras y cámaras del sector indicaron que el esquema de restricciones se mantendrá condicionado a la evolución de las temperaturas y a la estabilización de los niveles de presión en los gasoductos troncales.
El costo de la falta de previsión
El regreso de los carteles de “Sin GNC” en las estaciones de servicio vuelve a encender la polémica sobre la gestión del sistema energético de cara al invierno. Mientras el Gobierno y las empresas distribuidoras apelan a la prioridad del consumo doméstico, las organizaciones del transporte denuncian la falta de planificación para evitar el ahogo de las actividades productivas dependientes del gas comprimido.
Con los choferes organizando protestas y reclamos en distintos puntos del conurbano y la provincia de Buenos Aires, la normalización del servicio sigue atada a la tregua del clima y a los parches técnicos sobre una red de transporte que trabaja al límite de su capacidad.