El ministro de Desregulación viajó a República Dominicana para participar de un foro mientras el oficialismo negociaba a contrarreloj en el Congreso y terminaba dando marcha atrás con algunos de los puntos centrales de su proyecto.
En medio de una semana marcada por derrotas legislativas, cruces internos y preocupación por la caída en las encuestas, Federico Sturzenegger quedó nuevamente en el centro de la escena. El ministro de Desregulación fue fotografiado en el aeropuerto de Punta Cana mientras, a miles de kilómetros, el oficialismo intentaba sostener en el Congreso un proyecto que llevaba su sello.
Desde el entorno del funcionario explicaron que el viaje estaba programado con anterioridad y que Sturzenegger había sido invitado por el presidente de República Dominicana para participar de un foro sobre el proceso de desregulación argentino. Según esa versión, la actividad se desarrolló en Santo Domingo y la presencia en Punta Cana obedeció únicamente a una escala para tomar el vuelo de regreso.
Sin embargo, la explicación no logró disipar el malestar dentro del propio oficialismo. En los sectores que debieron negociar hasta último momento los cambios al proyecto cuestionaron que el principal impulsor de la iniciativa no estuviera en el país durante una instancia decisiva y, sobre todo, que no hubiera asumido el costo político de defender públicamente una reforma que había generado un fuerte rechazo.
El episodio adquirió mayor relevancia porque el Gobierno terminó retirando dos capítulos centrales de la iniciativa: la modificación de la Ley de Tierras y los cambios a la Ley de Manejo del Fuego. La presión política y social en torno a la extranjerización de tierras obligó al oficialismo a retroceder justo cuando buscaba evitar una nueva derrota parlamentaria.
El contraste es difícil de ignorar: mientras el Gobierno exige sacrificios y ajuste a amplios sectores de la sociedad, uno de sus ministros se encontraba participando de un foro internacional en el Caribe en el momento en que sus propios compañeros de espacio intentaban salvar su proyecto en el Congreso.
Pero la semana negra de Sturzenegger no terminó allí. También quedó bajo cuestionamiento por el decreto 690/2026, vinculado a la desregulación del servicio de practicaje y pilotaje. La medida terminó provocando un paro que afectó el movimiento de más de 140 buques y obligó al Gobierno a suspender la normativa.
El traspié legislativo también expuso otro problema para la Casa Rosada: la dificultad para construir acuerdos con los gobernadores y sostener sus alianzas parlamentarias. Una situación especialmente sensible para un oficialismo que necesita avanzar con su agenda legislativa antes del año electoral y que pretende impulsar cambios en el sistema electoral.
Mientras tanto, la filtración de las imágenes de Sturzenegger en República Dominicana abrió un nuevo capítulo de la interna libertaria. Dentro del Gobierno comenzaron a circular versiones sobre quién dejó trascender la información y aparecieron nuevamente los reproches cruzados por la estrategia legislativa.
En la Casa Rosada, la preocupación excede al ministro de Desregulación. Dirigentes cercanos al oficialismo admiten inquietud por los últimos sondeos y por el deterioro de los números del Gobierno. Con ese telón de fondo, la derrota parlamentaria no solo dejó expuestas las dificultades del oficialismo para conseguir votos: también reactivó la búsqueda de responsables y profundizó las peleas internas.
Mientras Karina Milei intenta recomponer la relación con los legisladores y la mesa política vuelve a reunirse para ordenar la tropa, Sturzenegger quedó en una posición incómoda. El ministro que impulsa una de las agendas más profundas de desregulación del Gobierno deberá ahora explicar por qué, mientras su proyecto naufragaba en el Congreso, él estaba a miles de kilómetros de distancia.