Escándalo total: En el Banco Central no saben explicar a donde fueron a parar $4 billones de pesos

Cuando le preguntaron al titular del BCRA dónde estaba el dinero, Santiago Bausili no pudo responder: “Estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están”. La insólita explicación encendió las alarmas sobre el manejo de los fondos públicos.

El Gobierno de Javier Milei quedó nuevamente bajo la lupa por la falta de transparencia en el manejo de los recursos del Estado. Esta vez, el protagonista del escándalo es el Banco Central, que no pudo brindar precisiones sobre el destino de un excedente de casi $4 billones, generado luego de una millonaria licitación de deuda del Tesoro.

La Secretaría de Finanzas había recibido ofertas por $13,98 billones y terminó adjudicando $12,21 billones en efectivo en la operación del 29 de julio. El monto superó ampliamente los vencimientos que debían renovarse ese día, que rondaban los $8 billones, y dejó un diferencial positivo cercano a los $4 billones.

La cifra equivale a aproximadamente USD 2.600 millones y abrió un interrogante elemental: ¿dónde está ese dinero?

La pregunta dejó expuesto al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien reconoció no tener precisiones sobre el destino puntual de los fondos. “No tengo mucha respuesta, porque es una pregunta que corresponde hacer al Tesoro”, sostuvo.

Pero la explicación posterior fue todavía más llamativa. Bausili afirmó: “No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no las haya traído acá. Estoy seguro que si buscamos bien en algún lado están, son bastantes como para no encontrarlos”.

La insólita respuesta generó cuestionamientos sobre la forma en que se registra y controla la liquidez del Estado. No se trata de unos pocos millones perdidos en una cuenta: son $4 billones, equivalentes a unos USD 2.600 millones, cuyo destino inmediato no pudo ser precisado por una de las máximas autoridades económicas del país.

La licitación alcanzó un rollover del 144,5%, muy por encima de los vencimientos que debían cubrirse. Desde mayo, el Tesoro viene registrando niveles de refinanciamiento superiores al 120%, lo que permitió reducir la necesidad de emisión monetaria y extender los plazos de la deuda en pesos.

Sin embargo, el éxito financiero de las licitaciones no elimina el problema de fondo: la ciudadanía tiene derecho a saber dónde están y cómo se utilizan los excedentes de semejante magnitud.

Desde el Ministerio de Economía aseguran que los fondos forman parte del flujo de caja general del Estado y pueden utilizarse para afrontar obligaciones corrientes, financiar partidas presupuestarias o reforzar la liquidez para futuros vencimientos. Pero la falta de información detallada y diaria sobre los movimientos de caja dificulta el seguimiento público de estos recursos.

El episodio resulta particularmente incómodo para un Gobierno que hizo de la austeridad, el orden fiscal y la supuesta eficiencia en la administración pública uno de sus principales argumentos políticos. Mientras Milei sostiene que “no hay plata” para financiar distintas políticas públicas, aparecen ahora $4 billones sobre los que las propias autoridades no pudieron explicar con precisión dónde se encuentran.

El oficialismo asegura que las operaciones están auditadas y registradas y que no existe ninguna irregularidad. Pero la respuesta de Bausili dejó una imagen difícil de borrar: ante la pregunta de dónde están USD 2.600 millones, la máxima autoridad monetaria del país respondió, en los hechos, que “en algún lado están”.

La polémica queda abierta y exige una explicación concreta: ¿dónde están los $4 billones y cómo fueron contabilizados?

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