La ministra de Seguridad reconoció que en 2025 los suicidios dentro de las fuerzas federales aumentaron un 30% respecto de 2024 y vinculó la problemática con los bajos salarios y los crecientes niveles de endeudamiento. El dato expone el fuerte impacto de la crisis económica sobre los efectivos durante el gobierno de Javier Milei.
La situación encendió una nueva señal de alarma dentro de las fuerzas de seguridad. La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, admitió que durante 2025 se registró un 30% más de suicidios que el año anterior y señaló que uno de los factores que agravan el cuadro es el elevado nivel de endeudamiento que atraviesan los efectivos.
“Hay más suicidios en las fuerzas, sí. En 2025 hubo un 30% más que en 2024”, reconoció la funcionaria, quien identificó a la salud mental como uno de los principales problemas. Sin embargo, al explicar las causas que rodean al fenómeno, puso el foco también sobre la situación económica de los integrantes de las fuerzas.
Monteoliva reconoció que existen niveles de endeudamiento formales e informales dentro de las fuerzas y sostuvo que muchas de esas situaciones requieren asistencia para poder ser encauzadas. El Ministerio, según explicó, incorporó esta problemática como uno de los ejes de sus políticas de bienestar y comenzó a implementar medidas vinculadas con asistencia y orientación financiera.
Salarios que no alcanzan y una deuda que crece
El reconocimiento de la ministra adquiere especial gravedad en un contexto de deterioro del poder adquisitivo y creciente endeudamiento de los hogares. La problemática no es exclusiva de las fuerzas de seguridad, pero el impacto sobre efectivos que cumplen tareas de alta exigencia y responsabilidad genera una preocupación adicional.
Los datos sobre endeudamiento familiar muestran un fuerte deterioro. La morosidad de los hogares pasó de niveles considerablemente menores en 2024 a registrar posteriormente un marcado incremento, mientras cada vez más familias recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos como alimentos, servicios y otras obligaciones.
De acuerdo con el relevamiento citado, el 62% de los argentinos tomó deuda y más de la mitad de quienes lo hicieron recurrió al crédito para cubrir gastos corrientes. A su vez, dos de cada tres personas agotan sus ingresos antes del día 20 del mes, una señal del creciente deterioro de la capacidad de consumo y ahorro.
El problema también alcanza a los trabajadores de las fuerzas de seguridad, que enfrentan el aumento del costo de vida con salarios que, según las denuncias planteadas por distintos sectores, no acompañan el incremento de los gastos. La consecuencia es un círculo cada vez más difícil de romper: ingresos insuficientes, endeudamiento, presión financiera y deterioro de la salud mental.
Una crisis que atraviesa a las fuerzas
La propia ministra intentó contextualizar el incremento de los suicidios señalando que el fenómeno también aumentó a nivel nacional. Sin embargo, el dato del 30% de incremento dentro de las fuerzas de seguridad revela la dimensión de una problemática que no puede quedar reducida a una cuestión individual.
El endeudamiento aparece así como uno de los factores que deben ser atendidos por las autoridades. La existencia de deudas formales e informales entre los efectivos muestra hasta qué punto la crisis económica puede penetrar en la vida cotidiana de quienes integran las fuerzas federales.
La situación plantea un desafío urgente para el Gobierno: garantizar salarios y condiciones laborales que permitan a los efectivos sostener dignamente a sus familias y evitar que la precariedad económica termine convirtiéndose también en una amenaza para su salud y su vida.
El reconocimiento de Monteoliva funciona, en ese sentido, como una señal de alarma sobre las consecuencias sociales de una crisis económica que ya no sólo se expresa en los índices de consumo, inflación o endeudamiento: también empieza a dejar consecuencias dramáticas dentro de las propias fuerzas de seguridad.