Evadiendo la realidad: El riesgo país no para de subir y Milei decidió crear su propio indicador para maquillar la crisis

Mientras el riesgo país de JP Morgan llegó a los 640 puntos, Javier Milei aseguró que el indicador de su propia administración está por debajo de los 100. En un nuevo ejercicio de interpretación a medida, el Presidente volvió a mostrar su distancia con los datos del mercado y buscó refugio en una cifra favorable para sostener su relato económico.

Javier Milei volvió a exhibir su particular manera de interpretar la realidad económica. Durante una exposición en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, donde fue distinguido como «campeón mundial de la libre empresa», el Presidente aseguró que el riesgo país de su administración se encuentra por debajo de los 100 puntos. Lo hizo, paradójicamente, cuando el indicador de referencia de JP Morgan trepaba hasta los 640 puntos básicos.

«Vamos a honrar nuestras deudas a todo momento. Por eso sigue cayendo día a día el riesgo país», afirmó Milei mientras el índice subía casi 30 puntos respecto de la jornada anterior. La contradicción entre sus declaraciones y la cotización del mercado quedó expuesta en tiempo real.

Para justificar la diferencia, el mandatario sostuvo que el indicador tradicional mide el «viejo modelo» y defendió una medición propia, enfocada en el riesgo correspondiente al año próximo. Sin embargo, comparar indicadores con horizontes y metodologías diferentes no equivale a demostrar que el riesgo país convencional está bajando. La referencia de JP Morgan continúa reflejando la percepción de los inversores sobre el riesgo de la deuda soberana argentina.

No es la primera vez que Milei recurre a interpretaciones selectivas para presentar cifras más favorables. Días atrás, planteó que, si se excluían alimentos y combustibles del cálculo de la inflación, el resultado quedaba en apenas el 0,6%. Ahora, frente a un riesgo país que supera los 600 puntos, vuelve a poner el foco en una medición alternativa para destacar un supuesto éxito económico.

El indicador de JP Morgan llegó a los 640 puntos durante la jornada y luego retrocedió hasta los 623. Su máximo del año había sido de 655 puntos, registrado el 2 de octubre. La caída del valor de los bonos soberanos presionó al índice y volvió a poner en cuestión el optimismo que el Gobierno intenta transmitir sobre la evolución financiera.

Pero Milei no se limitó a defender su propia estadística. También anticipó que conseguirá la reelección y afirmó que «el 70% de los argentinos ha decidido que no quiere volver atrás», una declaración política que presentó como respaldo a su proyecto sin aportar, en ese discurso, datos que permitieran verificar esa afirmación.

La escena vuelve a poner en evidencia la distancia entre el relato presidencial y las señales concretas de los mercados. Cuando los números no acompañan el discurso oficial, Milei parece dispuesto a cambiar el foco de la discusión y destacar la medición que mejor se ajusta a sus argumentos.

El problema es que los inversores no toman decisiones en función de los indicadores que el Presidente elige celebrar. El costo del financiamiento, el precio de los bonos y la capacidad de la Argentina para afrontar sus compromisos siguen dependiendo de variables concretas. Presentar una cifra alternativa puede servir para alimentar el optimismo político, pero no alcanza para despejar las dudas financieras.

En definitiva, mientras Milei proclama que el riesgo país de su administración está por debajo de los 100 puntos, el indicador de referencia continúa muy por encima de los 600. Una brecha que deja planteado un interrogante incómodo para la Casa Rosada: ¿está mejorando la realidad económica o el Gobierno está cada vez más ocupado en encontrar números que le permitan decir que todo marcha bien?

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