Alarma en el Gobierno: El riesgo país ya superó los 900 puntos y es mayor que el de Paraguay en plena crisis

Nueva señal de alarma para el programa económico de Javier Milei: el riesgo país argentino superó este jueves los 900 puntos básicos y alcanzó las 918 unidades, su nivel más elevado en más de un año. El salto se produjo en medio de una nueva jornada de fuertes caídas de los bonos soberanos y las acciones argentinas, reflejando la creciente desconfianza de los mercados sobre las perspectivas financieras del país.

El dato resulta particularmente incómodo para el relato libertario si se lo compara con Paraguay, el país que Milei y sus principales referentes suelen presentar como un ejemplo regional de estabilidad y disciplina económica. Incluso después de la crisis bancaria que sacudió al país vecino, con la intervención de Ueno Bank y la renuncia de su presidente, Santiago Peña, el riesgo país paraguayo se ubicaba alrededor de los 138 puntos, frente a los 918 de la Argentina.

La diferencia es contundente: el indicador argentino es casi siete veces superior al paraguayo. Una comparación que expone las dificultades que todavía enfrenta el Gobierno para recuperar la confianza de los inversores y conseguir condiciones de financiamiento razonables, pese a los reiterados anuncios oficiales sobre la estabilización de la economía.

LOS MERCADOS LE SUELTAN LA MANO AL MODELO LIBERTARIO

La escalada del riesgo país estuvo acompañada por un marcado deterioro de los activos financieros argentinos. Los bonos soberanos en dólares registraron nuevas pérdidas, con retrocesos de hasta el 3% en algunos títulos, mientras que las acciones de empresas nacionales que cotizan en Wall Street también operaron mayoritariamente en terreno negativo.

El índice de JP Morgan llegó a los 918 puntos, luego de haber cerrado la jornada anterior en 852 unidades. De esta manera, acumula un incremento superior al 127% desde el mínimo de 402 puntos registrado en julio pasado.

El deterioro no es menor: en apenas cuatro meses, el costo de financiamiento que los mercados le asignan a la Argentina más que se duplicó, alejando las expectativas de una recuperación sostenida del crédito internacional.

A esto se suma un calendario financiero exigente. Durante 2027, el país deberá afrontar compromisos en moneda extranjera estimados en unos 25.000 millones de dólares, lo que vuelve especialmente relevante la posibilidad de refinanciar vencimientos y recuperar el acceso a los mercados voluntarios de deuda.

EL FACTOR TRUMP Y LAS DUDAS SOBRE EL RESPALDO DE ESTADOS UNIDOS

El escenario internacional también agregó incertidumbre. La contundente derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos y el avance demócrata en el Congreso abrieron interrogantes sobre el margen político de la administración republicana para sostener nuevas medidas de asistencia financiera a la Argentina.

La preocupación no es menor si se considera que el Gobierno de Milei convirtió el respaldo de Washington en uno de los pilares de su estrategia económica. El auxilio financiero estadounidense fue fundamental para atravesar momentos de tensión cambiaria, pero ahora el oficialismo enfrenta un escenario político más complejo para garantizar eventuales nuevos apoyos.

Mientras Luis Caputo intenta transmitir tranquilidad y sostiene que el resultado electoral estadounidense no modificará sustancialmente la relación bilateral, los mercados parecen estar incorporando un escenario de mayor incertidumbre.

El problema es que la Argentina necesita financiamiento, pero continúa pagando un costo de riesgo extraordinariamente elevado para conseguirlo.

En definitiva, el salto del riesgo país vuelve a poner en evidencia la distancia entre el optimismo del discurso oficial y las señales que llegan desde los mercados financieros. Mientras Milei exhibe a Paraguay como referencia de su proyecto económico, los indicadores de riesgo muestran una realidad incómoda: incluso un país atravesado por una crisis bancaria y política mantiene una prima de riesgo considerablemente inferior a la argentina.

La pregunta que vuelve a instalarse es hasta cuándo podrá sostenerse un programa económico que necesita recuperar la confianza de los mercados, pero que todavía no consigue traducir sus promesas de estabilidad en condiciones concretas de financiamiento para el país.

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