Tras el rechazo de Florencio Randazzo a ir como precandidato a gobernador, el escenario del FpV quedó polarizado entre dos fórmulas bastante opuestas en cuanto a lo que representan.
En un rincón, Aníbal Fernández acompañado por Martín Sabbatella como vice. El capital de esa fórmula es la imagen, antes que el poder territorial o la cantidad de avales internos.
El jefe de gabinete es verborrágico, ingenioso y tiene un altísimo nivel de conocimiento, aunque en su trayectoria política no construyó poder territorial. Desde los tiempos de Eduardo Duhalde en la presidencia, Aníbal se volvió un dirigente de alto perfil, un profesional de la política sin estructura, más allá de sus inicios en Quilmes.
Su compañero de fórmula, el titular del AFSCA Martín Sabbatella, le suma votos progresistas, los famosos sectores kirchneristas más refractarios al PJ. Ese perfil, sin embargo, le resta los apoyos de los llamados barones del conurbano, archienemigos viscerales de Sabbatella.
El propio Fernández lo confirmó en un reciente acto de campaña realizado en Roque Pérez. Dijo que para confrontar "con la derecha conservadora va a necesitar fortalecer esa franja progresista”, en referencia a la elección de Sabbatella como vice.
En ese acto, además del intendente local, estuvieron Gustavo Sobrero (Lobos); Carlos Gorosito (Saladillo); José Eseverri (Olavarría) y Luis Alejandro Cellillo (General Alvear). Por contraste, la movida mostró que Julián Domínguez está punteando la carrera por sumar avales internos.
De hecho, Aníbal Fernández ya abrió el paraguas al respecto. Al ingresar esta mañana a la Casa de Gobierno, relativizó el apoyo de algunos jefes comunales bonaerenses a Julián Domínguez y Fernando Espinoza, quien además de intendente de La Matanza es titular del PJ bonaerense.
“Si llevamos 10 puntos de diferencia es porque nos ocupamos de las cosas que nos tenemos que ocupar”, aseveró funcionario, quien confió que “una encuesta de Ibarómetro y otra de Aresco muestran una diferencia grande” a su favor.
Sin embargo Fernández señaló que durante un encuentro con intendentes de la Primera y Tercera sección electoral, se habló específicamente del rumor que indica que los Intendentes le esconderían las boletas disconformes por su compañero de fórmula.
Según el quilmeño los alcaldes le “negaron que vayan a caer en actitudes como esconder la boleta”.
Además, subrayó que “todos se han manifestado en contra de cualquier actitud canallesca”, por lo cual relativizó el hecho de “estar junto a ellos como si fuera una ventaja”.
Si bien parece menos locuaz y algo relegado en las encuestas, Domínguez, detenta una mayor poder territorial, con apoyo de unos 40 intendentes y varios sindicales. El titular de la Cámara de Diputados además sabe que la imagen negativa de Fernández en algunos centros urbanos podría jugar en su favor.
Smata, UOM, Luz y Fuerza y taxistas respaldaron la fórmula Domínguez-Espinoza. Esa dupla también cuenta con el acompañamiento algo mitificado del papa Francisco, un dirigente jesuita que conoce bien el peso de la presencia y construcción territorial.
Así, con Cristina Kirchner y Daniel Scioli jugando a la prescindencia, la interna para la gobernación pondrá en juego cuál es el peso real de esa especie de red con terminaciones nerviosas llamada aparato territorial.