Denuncia de los jóvenes.
Con su impronta violenta habitual, la ministra de Educación, Soledad Acuña, sostuvo que el colegio Mariano Acosta “está tomada por intereses partidarios” y culpó “al populismo”. Pero el vicerrector de la escuela, Julio Pasquarelli, la desmintió y confirmó que el problema de los alimentos que envía la Ciudad a los estudiantes es real: “Los chicos reciben viandas que no son suficientes para jornadas extendidas de tres días de 8 a 19 horas”, los respaldó.
Tras la ocupación del colegio Mariano Acosta, donde los alumnos hacen asambleas para votar si mantienen la medida, este lunes el centro de estudiantes del Lengüitas se suma a la protesta de los secundarios, con su propia toma: ocuparán su escuela para reclamar al gobierno de la Ciudad que mejore el servicio de alimentación escolar y ningún estudiante se quede sin vianda.
También piden a Horacio Rodríguez Larreta y a la ministra de Educación de Caba que modifique el sistema de pasantías en empresas privadas, al que consideran una forma de precarización del trabajo: “Ninguna pasantía en empresas del sector privado debería ser gratuita”, plantean.
Por su parte, los alumnos del Acosta recibieron presiones para terminar la toma: les cortaron la luz apenas se definió la toma y aparecieron mensajes intimidantes en los parabrisas de los vehículos de padres y madres. Circulan también versiones sobre pedidos de listas a las autoridades de los colegios sobre los estudiantes que participen en las tomas. En vez de dar respuestas a sus reclamos, el macrismo hostiga a las familias, de forma presencial y con trolls en redes sociales.