Un informe calificó como buenos los niveles de endeudamiento, liquidez y capacidad de pago de la entidad, lo que desmiente los dichos del gobierno sobre la necesidad de desprenderse de sus activos.
En la Ley Ómnibus que el presidente Javier Milei pretende que el Congreso apruebe en sesiones extraordinarias se habilita la privatización de más de 40 empresas del estado nacional, entre ellas el Banco de la Nación Argentina (BNA), junto a todas sus unidades de negocios. La idea del gobierno es un fenomenal achicamiento del gasto público, que permita según su lógica acomodar la situación macroeconómica. La decisión generó el rechazo de muchos sus trabajadores, que se declararon en estado “de alerta y movilización” para frenar esta idea, que fue recientemente confirmado por su flamante presidente, Daniel Tillard. Los argumentos de la gestión libertaria giran en cuestiones como terminar con el déficit de las cuentas públicas, que es empujado por empresas que tienen sus números en “rojo”. En este contexto, se conoció un informe externo que auditó la situación financiera del Banco Nación, y que determinó que sus cuentas tienen buenas clasificaciones según los parámetros internacionales. Estos datos coinciden con la mirada de la Asociación de Personal Jerárquico de Bancos Oficiales de la Argentina (APJBO), que rechazó la venta de la entidad por tener una solides “en materia de liquidez como de capacitación y respaldo”.
El informe interno de las cuentas y la realidad financiera del Banco Nación lo realizó Fix Scr, una calificadora de riesgo del grupo Fitch con más de 100 años de experiencia en la materia.
La categoría AA (arg) implica “una muy sólida calidad crediticia respecto de otros emisores o emisiones del país”. “El riesgo crediticio inherente a estas obligaciones financieras difiere levemente de las emisores o emisiones mejor clasificadas dentro del país”, aclaró el trabajo. En tanto, la categoría A1+ (arg) implica “una muy buena capacidad de pago en tiempo y forma de los compromisos financieros”. Cuando las categorías de la emisión o emisor son particularmente sólidas, “se agrega un signo + a la categoría”. La calificación del Banco Nación se funda “en su franquicia que lo posiciona como la primera entidad financiera del sistema y uno de los cinco bancos de carácter sistémico local, y su rol de agente financiero del gobierno”.
Rechazo a la venta
En los primeros días de gestión de Milei, el tema de la privatización del Banco Nación comenzó a circular con fuerza, por lo que la APJBO se declaró en estado de “alerta y movilización”. Lo hizo por la decisión del gobierno de modificar la ley 21.799 para adecuar esa entidad y otras del estado nacional “a una nueva configuración societaria, esto es una Sociedad Anónima”, seguramente para el ingreso de capitales privados. “A mí me llama la atención que no se avance con empresas que ya están privatizadas, como el Banco Hipotecario, que el Estado tiene una parte de las acciones importante, pero no se desprende de ellas”, le dijo a Data Gremial en una reciente entrevista el titular de la APJBO, Arturo Quiñoa.
En la misma entrevista, el dirigente sindical recalcó que sobre las privatizaciones en general “considero que si es una empresa estratégica no debe venderse, dé ganancias o dé pérdida. Ahora, el desafío de un gobierno que quiere ser eficiente es hacer que las empresas estatales que son deficitarias comiencen a ser superavitarias, porque así no sólo se combate el déficit, sino que además se consiguen fondos nuevos”. En este sentido, Quiñoa recordó que “los dos mayores contribuyentes del país son YPF y el Banco Nación, si dejan de serlo estoy bajando la caja de los años próximos. Si esos fondos lo querés cubrir con impuestos es un error, porque está la doble imposición, entonces muchas de esas empresas ni siquiera pagan eso”.
Fuente: Data Gremial