La inflación mostró un repunte en noviembre, traccionada por importantes subas en el precio de los alimentos, particularmente de la carne vacuna.
La inflación mostró un repunte en noviembre, traccionada por importantes subas en el precio de los alimentos, particularmente de la carne vacuna, según estimaciones de diversas consultoras privadas. Este fenómeno cortó la tendencia a la baja observada en meses anteriores y elevó el índice general al 3%, con preocupaciones sobre la persistencia de presiones inflacionarias.
Incrementos destacados en alimentos
El sector de alimentos experimentó una inflación mensual estimada entre el 2,3% y el 2,8%. Eco Go señaló que, además de las subas en alimentos, otros factores como el aumento en peajes y transporte público en provincias como Córdoba contribuyeron al alza general.
Por su parte, LCG reportó un incremento acumulado del 2,3% en alimentos durante noviembre, mientras que Eco Go proyectó una inflación alimentaria del 2,8%, reafirmando la importancia de este rubro en el aumento del costo de vida.
La carne, protagonista del alza inflacionaria
El precio de la carne vacuna, con subas acumuladas de hasta 12% en noviembre, tuvo un impacto significativo en el índice de precios al consumidor (IPC), dado que este producto posee una alta ponderación dentro de la categoría de alimentos y bebidas. Según datos oficiales, cada 10% de aumento en los precios de la carne puede impactar entre 0,7 y 1,3 puntos porcentuales en el IPC, dependiendo de la región del país.
Además, se espera un nuevo ajuste de hasta 10% antes de fin de año, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, debido a un retraso acumulado en relación con la inflación general. En este contexto, el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 47,2 kilos anuales, el nivel más bajo en 28 años, reflejando el impacto de los precios en los hábitos de consumo.
Proyecciones inflacionarias
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipa un nuevo incremento inflacionario en diciembre, estimando una suba del 3,2%. A partir de enero de 2025, se proyecta una desaceleración gradual, con tasas previstas de 3% en enero, 2,8% en febrero y marzo, y 2,6% en abril.
El incremento en alimentos y, en particular, en la carne vacuna, confirma su papel central en las dinámicas inflacionarias, configurando un desafío clave para el control de precios y la economía de los hogares.