Acindar suspendió a 700 trabajadores y prevé paradas en la producción por la caída en el consumo de acero y la apertura de importaciones provenientes de China. La UOM teme ola de despidos.
La industria siderúrgica enfrenta una profunda crisis producto de la política de apertura de importaciones y la contracción del mercado interno. Acindar, una de las principales empresas del sector, suspendió la producción en su planta de Villa Constitución, Santa Fe, dejando a 700 trabajadores afectados de manera directa y generando alarma en el gremio metalúrgico.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución, Pablo González, confirmó que la suspensión, inicialmente prevista para el 23 de diciembre, se adelantó debido a la baja demanda de acero en el mercado interno y al ingreso masivo de productos importados, principalmente desde China y Polonia, una consecuencia directa de la política de apertura comercial implementada por el Gobierno de Javier Milei.
Producción en mínimos históricos
En 2024, Acindar operó al 50% de su capacidad instalada, con una producción inferior a 600 toneladas, un registro inédito en la historia de la compañía considerando que en 2023 la empresa fabricó 1200 toneladas. Esta caída responde a la contracción de sectores clave como la construcción, que disminuyó un 19,5%, y la actividad industrial, con una baja del 12,4% entre enero y septiembre.
Además, la planta ya había detenido su producción en dos oportunidades este año, dejando en suspenso a cientos de trabajadores, y ahora enfrenta un nuevo ciclo de paralización. Las suspensiones recientes podrían superar los 1.000 empleados si se incluyen los contratistas, mientras la empresa evalúa reestructuraciones que podrían derivar en despidos masivos, según temen desde el gremio.

Suspensiones comunicadas por WhatsApp y conflicto gremial
La decisión de suspender a los trabajadores fue informada a través de mensajes de WhatsApp, generando indignación entre los empleados. Uno de ellos expresó en la red social X:
“Es la tercera suspensión del año. Mientras entra acero de China y Polonia, estamos sin trabajo. Cuando celebren los ‘logros’ de este gobierno, recuerden también esto.”
El conflicto se suma a la paritaria del sector, que lleva cinco meses de retraso y sigue sin resolverse. González, dirigente de la UOM, advirtió sobre la creciente preocupación entre los trabajadores:
“La mayor parte de la planta estará paralizada, y este panorama profundiza la crisis en un sector estratégico para el país. La falta de regulación en las importaciones y la caída del consumo interno nos están dejando sin futuro.”
Impacto en el cierre del año
La situación de Acindar evidencia el deterioro generalizado en la industria siderúrgica, un sector clave para el desarrollo económico nacional. El ingreso indiscriminado de productos importados, combinado con la falta de estímulo al mercado interno, configura un escenario de alta conflictividad social y económica en la región.
Con el cierre del año en puertas, la crisis de Acindar es un reflejo de los desafíos que enfrenta la política económica del actual gobierno, que parece priorizar la apertura comercial en detrimento de la industria local y sus trabajadores.