El ministro Luis Caputo justificó la suba señalando que busca “mantener las tarifas en valores reales y evitar un deterioro del sector”.
El Gobierno oficializó un nuevo aumento en las tarifas de gas natural por red para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que impactará en los usuarios de Metrogas y Naturgy BAN. Según lo dispuesto por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), la suba será del 1,7% en marzo, un porcentaje que podría variar dependiendo del consumo. La medida se formalizó a través de las resoluciones 130/2025 y 131/2025, publicadas en el Boletín Oficial.
Este nuevo incremento llega en un contexto de inflación descontrolada, pérdida del poder adquisitivo y caída del empleo, golpeando especialmente a la clase media, que ya enfrenta aumentos en alquileres, transporte, salud y educación. En el caso de Metrogas, la tarifa sin impuestos se fijó en $203,98 por metro cúbico, mientras que el cargo fijo para los usuarios de menor consumo (categoría R1) quedó en $2.691,81 en CABA y $3.108,60 en la provincia de Buenos Aires. Para la categoría más alta (R3-4), los valores ascienden a $64.310,11 en CABA y $34.948,65 en la provincia de Buenos Aires.
El ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la suba señalando que busca “mantener las tarifas en valores reales y evitar un deterioro del sector”. Sin embargo, los ajustes tarifarios no han venido acompañados de mejoras en el servicio ni de inversiones significativas por parte de las empresas. Mientras tanto, las familias deben destinar una mayor parte de sus ingresos al pago de servicios esenciales, en un contexto de aumento del desempleo y caída del consumo.
Los incrementos en las tarifas se enmarcan en la emergencia energética decretada por el presidente Javier Milei, prorrogada hasta el 9 de julio. A pesar de las subas constantes, los subsidios al sector energético alcanzaron en 2024 los $5,7 billones, triplicando el superávit financiero del mismo período. Con salarios que no logran seguir el ritmo de la inflación, este nuevo ajuste representa otro golpe a la economía de los hogares, que siguen absorbiendo el costo del ajuste mientras las empresas del sector continúan beneficiándose de un mercado desregulado.