El gobierno de Javier Milei confirmó este miércoles que las jubilaciones y pensiones que abona la ANSES, tendran un incremento en junio 2,8%, de acuerdo al cuestionado índice de inflación, con lo cual la mínima pasará de $296.345 a $304.695.
Mientras el costo de vida se dispara sin freno con nuevos aumentos en servicios y tarifas, el gobierno de Javier Milei oficializó este miércoles un aumento del 2,8% en las jubilaciones y pensiones que abona la ANSES. Para quienes perciben la jubilación mínima, esto representa apenas $8.000 más: una cifra que no alcanza ni para comprar tres empanadas en muchas ciudades del país o un par de porciones de tarta.
Con este magro ajuste, el haber mínimo pasará de $296.345 a $304.695. A eso se suma el bono extraordinario de $70.000, que sigue congelado desde marzo, llevando el total a $374.695 en junio. Sin embargo, ese monto dista muchísimo de cubrir una canasta básica para un adulto mayor, que ya supera los $600.000 según estimaciones privadas.
En paralelo, la Pensión Universal para el Adulto Mayor se actualizará a $243.826, y las Pensiones No Contributivas por Invalidez o Vejez llegarán a $213.348. Aunque se anuncia como una “actualización por inflación”, la realidad es que los jubilados ya vienen arrastrando una caída brutal en su poder adquisitivo.
Según datos del centro de estudios Fundar, el haber mínimo real (incluyendo bonos) cayó un 14,9% en términos reales entre 2023 y 2024. Sin los bonos, el desplome fue aún mayor: 18,6%. Lo más grave es que el gobierno nunca se propuso recomponer esa pérdida, sino apenas acompañar, con retraso, el índice inflacionario.
La fórmula de movilidad vigente, que ajusta por el IPC, es insuficiente para quienes ya fueron arrojados a la pobreza. “Con los bonos congelados, solo los haberes medios y altos mejoran”, advierte Fundar. La situación es clara: los más vulnerables entre los jubilados son nuevamente los más castigados.
El Estado, lejos de reparar esta injusticia, se desentiende de quienes dedicaron su vida al trabajo. Hoy, a muchos jubilados no les alcanza ni para una comida digna. Y eso no es un dato técnico: es una vergüenza nacional.