Llegar a fin de mes en la era Milei: crece el consumo de carcasa, alitas y menudos de pollo

Con el consumo de carne vacuna en mínimos históricos y la evidente dificultad de llegar a fin de mes, los cortes más económicos de pollo como carcasas, alitas y menudos se convirtieron en una alternativa cada vez más elegida, reflejando el profundo deterioro del poder adquisitivo.

A pesar de la desaceleración de la inflación anunciada por el Gobierno, la recuperación no se siente en los hogares. Los sueldos bajos, la precarización laboral y el aumento sostenido de precios en carnicerías y supermercados empujan a las familias a cambiar sus hábitos de consumo. En una recorrida por la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, el portal cronica.com.ar recogió testimonios de comerciantes y clientes que confirman esta nueva tendencia: se compra para lo que alcanza, no para lo que se desea.

Nunca vendimos tantas carcasas, alitas o menudos como ahora”, contó Mario (57), dueño de una pollería desde hace más de una década. “El pollo siempre fue más barato que la carne vacuna, pero hoy la gente busca lo más económico, lo que rinde para guisos o caldos”.

Marcelo (48), empleado de otra granja, coincide: “La pechuga ya no se vende como antes. Pasó de ser algo accesible a un lujo. Hoy se prioriza lo que cuesta menos y rinde más”.

Los datos respaldan estas experiencias. Al día de hoy, el Salario Mínimo Vital y Móvil en Argentina es de $308.200 mensuales, mientras que una jubilación mínima apenas alcanza los $296.481,74, sin incluir bonos. En este escenario, la carne vacuna ha quedado fuera del alcance de muchas familias, que optan por soluciones más baratas para llenar el plato.

“Llevé 10 kilos de carcasas y menudos por $7.800. Con eso hago comida para toda la semana”, relató María, jubilada de 70 años, luego de esperar más de 15 minutos en la fila de una pollería en el barrio de Chacarita. “Mi marido hace changas porque no nos alcanza”, añadió.

Sabrina (36), madre y empleada administrativa, también adaptó su dieta familiar. “Compro alitas porque a mi hija le gustan, pero sobre todo porque es lo que puedo pagar. Me encantaría llevarle lomo, pero no llego”.

El contexto no ayuda. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el precio del pollo fresco subió un 10,7% solo en abril de 2025 respecto al mes anterior. En lo que va del año, el aumento acumulado es del 15,6%, y si se compara con abril de 2024, la suba llega al 47,6%.

Lo que antes era una elección culinaria, hoy es un termómetro social. La carcasa, el menudo y el ala de pollo dejaron de ser cortes secundarios para convertirse en protagonistas de la mesa diaria. Un reflejo más de cómo, para millones de argentinos, alimentarse con dignidad es cada vez más difícil.

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