Todo mal. Mientras la actividad económica local sigue en picada, con caída del consumo popular, la inflación no cede y en junio volvió a crecer al ubicarse en 1,6%, un número más alto que en mayo (fue de 1,5%).
El gobierno de Javier Milei festejó pero los números no son alentadores. La desaceleración se frenó en junio mientras el consumo no levanta y Argentina presenta una de las inflaciones más alta del mundo. Todo mientras la estrategia de dólar frenado empieza a llegar a su fin por la falta de dólares. De fondo hay otro problema: la inflación en dólares no para de crecer desde que gobierna Milei lo que explica que Argentina sea uno de los países más caros del mundo.
Además, el Indec sigue sin actualizar el modo en que mide la suba de precios para evitar darle más relevancia a los aumentos en los servicios públicos. Más allá de la estadística, la gente sufre en carne propio los tarifazos constantes en transporte, gas, electricidad y agua.