Sturzenegger dio de baja el cuit del INTA y dejó al organismo y a los productores incomunicados

El organismo se quedó sin número de Cuit mientras está dejando sin teléfonos a muchas de sus estaciones en el interior del país.

El ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, demuestra eficacia a la hora de eliminar normativas y predicar reformas. Sin embargo, su intervención sobre el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) expone un nivel alarmante de improvisación y desorganización. Según el sitio Bichos de Campo, tras ser degradado e intervenido, el organismo quedó súbitamente sin número de CUIT, lo que le impide facturar, realizar compras o efectuar pagos.

A esto se suma un recorte brutal de líneas telefónicas: cientos de celulares que conectaban a los técnicos del INTA con los productores rurales fueron dados de baja de un viernes a un lunes, sin planificación ni transición. “¡Aviso importante! Esta línea dejará de estar operativa”, rezan los mensajes masivos que inundaron los WhatsApp de productores en todo el país. Según trascendió, apenas cuatro líneas por experimental seguirán activas.

La decisión fue ejecutada de manera abrupta, dejando a numerosas agencias sin medios de contacto directo con el campo, especialmente en zonas donde ni siquiera existen teléfonos fijos. Empleados del INTA denuncian que, bajo el pretexto de “ahorrar”, se está desmantelando una red de asistencia clave en plena era de las telecomunicaciones.

“El discurso será que cortan gastos, pero en realidad están desconectando al INTA de los productores y destruyendo capacidades territoriales”, advirtió una fuente interna. Además, la eliminación del Consejo Directivo y la intervención total del organismo concentró todo el poder en manos del presidente Nicolás Bronzovich, sin que se haya aprobado una nueva estructura de funcionamiento. “Ahora van a hacer fulbito para la tribuna diciendo que cortaron no sé cuántos celulares. Pero no hay ninguna propuesta de mejora sería, pensada, inteligente… Todo es improvisado, sin preguntar, desarmando y destruyendo capacidades en vez de ampliando o creando nuevas”, se quejó el funcionario.

Mientras Sturzenegger celebra su cruzada desreguladora, en el interior profundo las oficinas del INTA quedan incomunicadas y paralizadas administrativamente. Una postal clara de improvisación y desmantelamiento sin plan, donde el supuesto ahorro se traduce en deserción del Estado.

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