Los hogares están en aprietos: los endeudados ya destinan el 19% de sus ingresos a pagar las cuotas. Cae el poder adquisitivo y sube la morosidad
La clase media argentina enfrenta una de las peores crisis crediticias de las últimas décadas. Los bancos han endurecido significativamente los requisitos para otorgar financiamiento, mientras el endeudamiento de las familias alcanza niveles récord, según datos del Banco Central. Hoy, casi dos de cada diez pesos del ingreso familiar están destinados al pago de deudas, el nivel más alto en 20 años.
Salvo por un breve repunte en 2017, durante la gestión de Mauricio Macri, nunca antes la carga financiera sobre los hogares fue tan elevada. El fenómeno se aceleró en el último año, en un contexto de desinflación y tipo de cambio relativamente estable, pero con salarios reales en caída libre.
Endeudados para sostener el consumo
Ante la pérdida del poder adquisitivo causada por años de inflación descontrolada, muchas familias recurrieron al crédito bancario para sostener un nivel de consumo mínimo. Sin embargo, los ingresos no acompañaron esta estrategia: los sueldos, lejos de recuperarse, siguen en retroceso.
Datos oficiales muestran que el salario real del sector privado formal cayó un 1,2% desde noviembre de 2023, y en el caso de los empleados públicos la baja fue aún mayor. “El salario de bolsillo de los trabajadores se desplomó un 5,5% en apenas cuatro meses”, advirtió el economista Federico Pastrana, quien alertó que los beneficios de la desinflación ya no alcanzan para compensar la pérdida de ingresos.
Suba de tasas y más trabas al crédito
El endurecimiento monetario impuesto por el Ministerio de Economía, que elevó encajes bancarios y tasas de interés, terminó por cerrar aún más el grifo del crédito. La tasa de referencia para la deuda en pesos fue elevada al 65% anual, lo que encareció todas las líneas de financiamiento disponibles para familias y empresas.
En este escenario, la morosidad también comenzó a crecer. El propio Banco Central confirmó que el coeficiente de mora en los créditos al consumo alcanzó el 4,5% en mayo, su mayor nivel del año. Con ese panorama, los bancos respondieron restringiendo aún más el acceso a nuevos préstamos para evitar dañar sus balances.
Incluso el costo financiero total (CFT) de las tarjetas de crédito —una de las últimas herramientas de financiamiento familiar— subió en las últimas semanas del 150,7% al 184,3% anual. A comienzos de 2025, ese valor era del 114%.
Las paritarias no alcanzan
La crisis del crédito se da también en un contexto de paritarias que no logran seguir el ritmo de la inflación. Salvo contadas excepciones como el sindicato de SMATA, la mayoría de los gremios firmaron acuerdos salariales que no compensan la pérdida del poder de compra.
La clase media, históricamente sostén del consumo interno y del sistema financiero, se ve hoy acorralada por la combinación de sueldos que no alcanzan, crédito cada vez más caro, y un sistema bancario que se cierra. La posibilidad de acceder a préstamos para bienes durables, vivienda o educación se aleja, mientras crece la dependencia del financiamiento informal y el ajuste en el gasto doméstico.