El presidente redujo su agenda en Estados Unidos y canceló reuniones clave, mientras crecen las tensiones por las denuncias de corrupción que golpean a su entorno más cercano. La gira se limitará a Los Ángeles, con regreso anticipado para las elecciones bonaerenses.
Javier Milei partió anoche hacia Estados Unidos en el marco de una visita oficial recortada por la situación política interna. El mandatario, que viajó en plena tormenta por las acusaciones de coimas en su gobierno, permanecerá solo en Los Ángeles y volverá antes de lo previsto para estar en el país durante las elecciones legislativas bonaerenses.
El esquema inicial incluía encuentros en distintas ciudades, pero finalmente se concentró en una agenda reducida que abarca reuniones con empresarios e inversores, además de una cena de trabajo con su ministro de Economía, Luis Caputo, y el embajador Alejandro Oxenford. Las citas en Washington, vinculadas al programa de exención de visas para argentinos, fueron canceladas, lo que alimentó rumores de fricciones diplomáticas con la administración estadounidense.
También quedó afuera del itinerario la escala en Las Vegas, donde estaba anunciada la presencia de Milei en un show de Fátima Florez, su expareja. La comitiva presidencial alegó motivos organizativos para justificar el cambio, aunque la explicación generó dudas en medio de la polémica por el uso de recursos públicos y la oportunidad política del viaje.
El viaje ocurre en un momento crítico para el oficialismo. El escándalo de presuntas coimas, que involucra a funcionarios del círculo íntimo presidencial, domina la agenda pública y golpea la imagen del gobierno. En este contexto, Milei busca mostrar presencia en Buenos Aires de cara a los comicios del domingo, considerados un test clave para medir el respaldo ciudadano a su gestión tras casi dos años de mandato.