La ministra de Seguridad y candidata a senadora, Patricia Bullrich, salió a marcarle la cancha a Mauricio Macri y dejó en evidencia la incomodidad del Gobierno con la figura del expresidente, a quien consideran un lastre político en medio de la campaña.
En una entrevista televisiva, Bullrich advirtió que si Macri quiere hablar con el mandatario “tiene que hacerlo directamente”, en un mensaje que sonó más a portazo que a gesto de unidad. Mientras tanto, en la Casa Rosada bajaron la persiana a cualquier encuentro entre Milei y el líder del PRO, descartando fotos de campaña que, según fuentes oficiales, “no suman nada y pueden espantar votos”.
El oficialismo intenta sostener el relato de cambio y orden, pero en los hechos se ve obligado a administrar tensiones con un aliado cada vez más incómodo. Macri, que hace apenas un año era figura de consulta permanente en la oposición, hoy es señalado por su “alto nivel de imagen negativa” y relegado a un rol secundario que confirma su pérdida de peso político.
En este escenario, Bullrich busca capitalizar su alineamiento con Milei para reposicionarse dentro del PRO y en el tablero electoral, mientras la campaña libertaria intenta despegarse de un expresidente al que ya ni siquiera invitan a los actos. Una jugada que desnuda la fragilidad de las alianzas tejidas por el Gobierno y que anticipa más ruido que certidumbre rumbo a octubre.