Tras los comicios legislativos, el Gobierno libertario se siente con margen político para profundizar su plan de ajuste y aplicar medidas que afectarían derechos laborales y jubilatorios.
Con el nuevo reparto de bancas tras las elecciones del domingo, el presidente Javier Milei se dispone a acelerar su paquete de reformas estructurales, entre ellas la laboral, la previsional y la tributaria. El oficialismo interpreta el resultado como un aval para profundizar su programa de shock económico y avanzar sin contrapesos en el Congreso.
“Vamos a hacer las reformas que nos comprometimos con los argentinos”, reiteró Milei, convencido de que el recambio legislativo del 10 de diciembre abrirá el camino para imponer su agenda. En la práctica, ese plan incluye flexibilizar convenios colectivos, modificar el sistema jubilatorio y reducir tributos bajo el argumento de promover “eficiencia y libertad económica”.
Desde sectores opositores y sindicales advierten que la nueva correlación de fuerzas podría traducirse en un ataque directo a derechos conquistados. Las reformas previsional y laboral, presentadas como “modernizadoras”, implicarían —según expertos— un retroceso en materia de seguridad social y condiciones de trabajo.
Mientras Milei celebra su nuevo poder parlamentario, el país se prepara para un verano de tensión política y social. El Gobierno apuesta a consolidar su modelo económico con respaldo legislativo, pero el costo político y humano del “shock” libertario ya genera preocupación incluso en algunos aliados.