Los mercados de bonos en todo el mundo registraron fuertes caídas este lunes, en un contexto de creciente tensión geopolítica en Medio Oriente que disparó los precios del petróleo y reavivó los temores inflacionarios.
La venta masiva de deuda soberana provocó un salto generalizado en los rendimientos, a medida que los inversores comenzaron a descontar que los bancos centrales podrían verse obligados a mantener tasas altas durante más tiempo —o incluso volver a subirlas— si el shock energético se prolonga.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió más de siete puntos básicos, en su mayor avance desde enero. El movimiento se replicó en otros mercados desarrollados: en Alemania los rendimientos subieron 11 puntos básicos y tocaron su nivel más alto desde julio de 2024, mientras que en el Reino Unido las tasas a dos años avanzaron cerca de 40 puntos básicos, encaminándose a su mayor salto diario desde la crisis financiera desatada por el fallido plan económico del gobierno de Liz Truss en 2022.