A Trump se le complica la guerra con Irán: levanta las sanciones al petróleo ruso y pide apoyo internacional

La escalada militar en el Golfo Pérsico ya impacta de lleno en el mercado energético mundial y obliga a Washington a tomar decisiones que evidencian la dificultad de sostener el conflicto sin provocar una crisis económica global.

En un movimiento excepcional, el gobierno estadounidense autorizó de manera temporal la compra de petróleo ruso que estaba sancionado y actualmente se encuentra cargado en buques en alta mar. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la medida busca “promover la estabilidad en los mercados energéticos mundiales” en medio de la guerra. La autorización estará vigente hasta el 11 de abril y, según Washington, se limita únicamente al crudo que ya está en tránsito para evitar beneficios financieros significativos para Vladimir Putin.

La decisión refleja la presión que enfrenta la Casa Blanca ante el aumento del precio del petróleo. Tras varios ataques contra buques en el Golfo Pérsico, el crudo volvió a superar los 100 dólares por barril, generando turbulencias en los mercados internacionales.

La tensión se agravó después de que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, anunciara que su país continuará bloqueando el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. El dirigente iraní también prometió vengar a los ciudadanos iraníes muertos en los ataques de Estados Unidos e Israel.

El cierre de facto del estrecho ya provoca fuertes perturbaciones en el comercio energético global y obligó a los países industrializados a tomar medidas extraordinarias. La Agencia Internacional de la Energía anunció la liberación de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas —la mayor operación de este tipo en su historia— mientras que Estados Unidos aportará otros 172 millones de barriles desde su propia reserva.

Sin embargo, la flexibilización de las sanciones al petróleo ruso generó fuertes críticas en Europa. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, sostuvo que el cierre del estrecho “de ninguna manera” justifica aliviar las sanciones contra Moscú. En la misma línea se expresó el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, quien advirtió que la medida podría debilitar los esfuerzos para presionar al Kremlin en la guerra de Ucrania.

Desde Kiev, el presidente Volodymyr Zelensky también criticó la decisión, calificándola como “un duro golpe” para su país y para la credibilidad de las sanciones occidentales contra Rusia.

Mientras tanto, en Moscú celebraron la decisión. El negociador ruso Kirill Dmitriev afirmó que Washington está reconociendo en los hechos que el mercado energético global no puede mantenerse estable sin el petróleo ruso. Según estimaciones del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, Rusia ya obtuvo unos 6.800 millones de dólares adicionales por la venta de hidrocarburos desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.

En paralelo, Washington evalúa escoltar militarmente a los petroleros que atraviesen el estrecho de Ormuz, una operación que podría ampliar aún más el alcance del conflicto. Sin embargo, el llamado de Trump para que otros países envíen buques de guerra a la zona ha recibido una respuesta fría.

Países como el Reino Unido, Japón, Corea del Sur y China han señalado que todavía están evaluando sus opciones, mientras que Francia descartó por ahora desplegar buques militares en la zona.

La falta de un respaldo militar claro de sus aliados subraya las crecientes dificultades que enfrenta la Casa Blanca. Lo que comenzó como una ofensiva militar contra Irán se está transformando rápidamente en una crisis energética y diplomática global, donde el costo económico y político de la guerra empieza a pesar cada vez más sobre la estrategia de Trump.

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