La operación fue sobre una propiedad en Parque Chacabuco y se suma a otras maniobras similares ya investigadas por la Justicia en torno a su patrimonio.
El caso que involucra a Manuel Adorni no deja de escalar y ya se asemeja a una auténtica bola de nieve. A medida que pasan los días, lejos de disiparse, las dudas se multiplican con la aparición de nuevas operaciones sospechosas que vuelven a poner el foco sobre su patrimonio.
La última revelación suma un capítulo más a una trama cada vez más compleja: el funcionario constituyó una nueva hipoteca sobre un departamento ubicado en Parque Chacabuco. La particularidad, otra vez, es el mecanismo elegido. No se trató de un crédito bancario tradicional, sino de un préstamo privado por alrededor de 100 mil dólares otorgado por dos mujeres. Con este movimiento, ya son cuatro las acreedoras que aparecen vinculadas a este tipo de operaciones.
El dato no es aislado. Por el contrario, encaja en un patrón que ya había despertado sospechas en torno a otra propiedad en Caballito, donde también se detectó un esquema de financiamiento similar. En ambos casos, se repite la misma pregunta: cuál es el origen real de los fondos y por qué se recurre sistemáticamente a este tipo de mecanismos por fuera del sistema financiero formal.
El contexto en el que surge esta información tampoco ayuda a despejar las dudas. En Casa Rosada, en medio de las consultas periodísticas, se registraron restricciones para el ingreso de periodistas, una señal que no hizo más que alimentar la tensión y las sospechas alrededor del caso.
Según consta en documentos oficiales, la nueva hipoteca fue constituida el 15 de noviembre de 2024, una fecha que también llama la atención: coincide con la compra de una propiedad en un country a nombre de su esposa. Este cruce de operaciones en simultáneo suma un elemento más a un entramado que la Justicia ya analiza con detenimiento.
Otro punto que genera ruido es el cambio en la lógica de financiamiento. Tras años con una hipoteca bancaria vigente desde 2014, el funcionario habría optado por cancelarla para pasar a esquemas de préstamos privados, una decisión que ahora también forma parte de la investigación judicial.
La causa, que avanza con la incorporación de nuevos documentos y testimonios, ya no se limita a un episodio puntual. Incluye un conjunto de operaciones inmobiliarias, vuelos privados y presuntas inconsistencias en las declaraciones patrimoniales que, en su conjunto, delinean un escenario cada vez más comprometedor.
Lo que comenzó como cuestionamientos aislados por propiedades y viajes se transformó en un expediente complejo, donde cada nueva revelación no cierra interrogantes sino que abre otros. En ese marco, el silencio oficial y la falta de explicaciones públicas no hacen más que agrandar una bola de nieve que sigue creciendo y amenaza con convertirse en un problema político y judicial de mayor envergadura.