En medio de las denuncias por omisión maliciosa y el fuerte desgaste político del vocero, el Gobierno oficializó el desplazamiento de su mano derecha en la estructura de medios de la Casa Rosada. Cruces y pases de factura en el núcleo duro libertario.
La crisis interna dentro del esquema de comunicación del Gobierno nacional sumó un capítulo de máxima tensión. Tras semanas de desgaste acumulado por las denuncias judiciales contra Manuel Adorni y las crecientes presiones de su propio riñón político, la Casa Rosada oficializó el desplazamiento del segundo al mando en el organigrama de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno, una decisión que expone una profunda fractura en el aparato de prensa oficial.
El despido del funcionario clave, quien funcionaba como el armador técnico e institucional de la estructura que comanda Adorni, se da de manera inmediata tras la caída de la sesión en la Cámara de Diputados donde la oposición intentó interpelar al portavoz presidencial. En los pasillos de Balcarce 50 el hermetismo es total, pero fuentes del espacio libertario confirman que la salida responde a un pase de facturas directo por el manejo de la crisis y las filtraciones patrimoniales que desataron el escándalo.

Las claves detrás de la purga en el área de Vocería:
- Pase de facturas por la crisis: El desplazamiento del segundo de Adorni es leído en la City como un intento de “fusible” para descomprimir la presión sobre el vocero presidencial, cuya figura quedó severamente dañada tras las denuncias por “omisión maliciosa” en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción.
- El factor de la interna libertaria: La salida del funcionario técnico se acelera tras el impacto que causó la carta abierta de Ramiro Marra a Javier Milei exigiendo la renuncia del propio Adorni. Las sospechas internas sobre presuntas filtraciones de datos desde las propias oficinas de comunicación terminaron de dinamitar la confianza en el equipo del portavoz.
- Parálisis en la gestión de medios: El recambio genera una fuerte incertidumbre sobre el control presupuestario y el reparto de la pauta y los recursos digitales del Estado, áreas que estaban bajo la órbita del funcionario eyectado y que ahora entran en un proceso de reconfiguración bajo la estricta mirada de la Jefatura de Gabinete.
Una estructura bajo fuego
Con este desplazamiento, la Casa Rosada busca blindar la figura de Manuel Adorni y frenar la sangría de credibilidad que viene sufriendo el relato oficialista. Sin embargo, lejos de calmar las aguas, la eyección de su mano derecha en el organigrama expone ante la opinión pública que el ala comunicacional del Gobierno —históricamente presentada como un bloque monolítico y eficaz— se encuentra atravesando su peor crisis de conducción desde el desembarco de La Libertad Avanza en el poder.