La histórica marca de electrodomésticos bajó la persiana de sus plantas productivas en el país ante el desplome de las ventas, la recesión y la apertura de importaciones. La medida deja decenas de trabajadores en la calle y consolida el desmantelamiento del sector industrial.
El impacto de la crisis económica cobró una nueva y emblemática víctima en el sector manufacturero. La firma Peabody confirmó el cierre definitivo de su producción en la Argentina, una decisión drástica que implica el despido de la totalidad de sus operarios y empleados de planta. La emblemática marca de pequeños electrodomésticos justificó el cese de sus actividades fabriles por la imposibilidad de sostener los costos operativos frente al colapso de la demanda interna.
El cierre de las líneas de ensamblaje en el país refleja la brutal caída de ventas que atraviesa el rubro de los artículos para el hogar, golpeado por la pérdida del poder adquisitivo de las familias y el congelamiento del crédito. A este panorama recesivo se le suma la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional, que facilitó el ingreso de productos terminados del exterior en condiciones de costo contra las que la industria local no puede competir.
Las claves del cierre de Peabody y la crisis del sector:
- Despidos y persianas bajas: La compañía notificó la cesantía a la totalidad de su personal de producción, abriendo instancias de negociación para el pago de las indemnizaciones en un clima de profunda angustia para las familias afectadas.
- Desplome del consumo interno: Informes de las cámaras del sector de electrodomésticos registraron caídas en las ventas superiores al 40% interanual, convirtiendo a la línea blanca y a los pequeños artefactos en bienes prescindibles para los hogares golpeados por el ajuste.
- Sustitución de producción por importación: La empresa evaluaría reconvertir su esquema de negocios para pasar de ser un fabricante nacional con valor agregado a un simple importador de productos terminados, eliminando los puestos de trabajo industriales.
El caso de Peabody no es un hecho aislado, sino la confirmación de un proceso de desindustrialización que se acelera en los principales cordones productivos del país. Las cámaras metalúrgicas y las organizaciones sindicales vienen advirtiendo que la combinación de tarifas dolarizadas, recesión y libre importación está empujando a decenas de pymes al cierre definitivo.
Con las familias de los trabajadores despedidos iniciando reclamos en las puertas de las plantas para exigir el cumplimiento de sus derechos, la salida de producción de Peabody enciende una severa luz de alarma sobre el futuro del empleo industrial en la Argentina.