DIN S.A., una firma especializada en ingeniería, estructuras metálicas y construcción de naves industriales, dejó de operar después de más de medio siglo de actividad, en una nueva señal de alarma sobre el deterioro del entramado productivo nacional.
La empresa, fundada en septiembre de 1970, acumuló más de 600 obras a lo largo de su historia y participó de algunos de los grandes proyectos de infraestructura, energía y minería del país. Entre sus trabajos más reconocidos se encuentra el Hangar 5 de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto internacional de Ezeiza, una gigantesca estructura metálica de 100 metros de largo por 100 de ancho y 27 metros de altura, que demandó más de 2.000 toneladas de acero.
DIN también participó de la construcción de la nueva terminal de partidas de Ezeiza, conocida como “El Zeppelin”, y desarrolló proyectos para sectores estratégicos como la minería, el agro, la energía y Oil & Gas. En el ámbito minero intervino, entre otros emprendimientos, en Pascua Lama y Veladero, en San Juan.

Durante su etapa de mayor expansión, la compañía llegó a producir alrededor de 1.000 toneladas de estructuras metálicas por mes en su planta de Belén de Escobar, utilizando tecnología de control numérico y sistemas de soldadura automática. Con el paso de las décadas, construyó una trayectoria vinculada a plantas fabriles, puentes, centros logísticos, hangares, terminales aeroportuarias y grandes instalaciones industriales.
El cierre de una empresa con más de medio siglo de historia en el contexto de un país que se desindustrializa
La última etapa de DIN comenzó en junio de 2024, cuando la compañía fue incorporada al Grupo GOVAN, dedicado a la construcción y la industria del acero. La operación había sido presentada como el inicio de una nueva fase para la empresa, pero apenas dos años después el grupo resolvió discontinuar sus actividades como parte de una reorganización.
Desde GOVAN señalaron que los proyectos que habían impulsado la adquisición de DIN, principalmente vinculados con el sector minero, no alcanzaron los niveles de actividad previstos. Frente a ese escenario, el grupo decidió concentrar sus recursos en otras operaciones y avanzar con el cierre de la firma.
La decisión también tuvo consecuencias sobre sus trabajadores. Según explicó la empresa, se buscó reubicar a la mayor cantidad posible de empleados en otras plantas y compañías del grupo, mientras que quienes no pudieron ser trasladados accedieron a retiros voluntarios.
El cierre de DIN vuelve a encender las alarmas sobre el rumbo de la industria argentina. Una empresa fundada hace más de 50 años, que llegó a producir miles de toneladas de estructuras metálicas y participó en obras emblemáticas del país, terminó dejando de operar en un contexto de fuerte deterioro de la actividad productiva.
La desaparición de DIN no constituye solamente el cierre de otra fábrica: representa también la pérdida de capacidades industriales, conocimientos técnicos y una trayectoria construida durante generaciones. En un país que necesita recuperar inversión, producción y empleo industrial, la desaparición de compañías históricas constituye una señal especialmente preocupante.