El dato más preocupante de las últimas horas llegó desde los mercados: el riesgo país escaló hasta los 829 puntos básicos, uno de los peores niveles para el Gobierno de Javier Milei, que necesita llevarlo a la zona de 300/400 puntos para poder encarar la refinanciación de la deuda en dólares que vence en 2026.
El fuerte repunte del indicador se produjo tras una marcada caída de los bonos soberanos, que retrocedieron hasta un 3,5% en una sola jornada. La huida de los inversores respondió al creciente ruido político y a las tensiones con los bancos, factores que reforzaron la percepción de que el actual esquema económico podría no ser sostenible.
El riesgo país, elaborado por el banco JP Morgan, mide la sobretasa que pagan los bonos argentinos respecto de los del Tesoro de los Estados Unidos. Un salto cercano a los 100 puntos en tan solo un día refleja el deterioro en la confianza sobre la capacidad del Gobierno de sostener el rumbo económico.
“Este movimiento muestra que los mercados están dudando de la viabilidad del modelo”, advirtió Leonardo Anzalone, director del Cepec. Según explicó, la combinación de tasas altas, falta de reservas y clima político tenso alimenta la percepción de riesgo, golpeando el precio de los títulos y ampliando la brecha frente a la deuda norteamericana.
Aunque en la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía confían en que, una vez despejada la incertidumbre electoral, el indicador pueda bajar hacia niveles más manejables, el salto reciente es un duro golpe para la estrategia oficial.
“Todo dependerá de las señales políticas y de la capacidad del Banco Central para sostener el control cambiario sin sacrificar demasiadas reservas”, agregó Anzalone. “Si el mercado interpreta que el ajuste pierde consistencia o que el proceso electoral puede desordenar la economía, el riesgo país seguirá escalando. En cambio, un respaldo político claro o un apoyo financiero externo podría ayudar a moderarlo”.
Por ahora, la cifra de 829 puntos representa un desafío inmediato: es la peor noticia para un Gobierno que necesita mostrar confianza a los mercados y todavía se encuentra muy lejos del umbral de estabilidad que exige la refinanciación futura.