Crisis en el INDEC: El FMI le exigiÃģ al gobierno que se cambie la mediciÃģn de inflaciÃģn âlo antes posibleâ
El Fondo Monetario Internacional sospecha de lo datos proporcionados por el organismo e insiste con la actualizaciÃģn del IPC desde 2024 “para mejorar la calidad de los datos”.
El Instituto Nacional de EstadÃstica y Censos (INDEC) atraviesa una crisis interna que expone su fragilidad en un momento de fuerte presiÃģn internacional. La salida de dos funcionarios tÃĐcnicos clave, sumada a la demora en la implementaciÃģn del nuevo Ãndice de Precios al Consumidor (IPC), pone en duda la credibilidad del organismo. En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige al gobierno que actualice âlo antes posibleâ la metodologÃa de mediciÃģn de la inflaciÃģn.
En su Último Staff Report, el organismo multilateral fue categÃģrico: âSe deberÃa publicar un IPC actualizado lo antes posible para reflejar con mayor precisiÃģn los cambios estructurales en los patrones de costos y mejorar la calidad de los datosâ. El reclamo coincide con la aprobaciÃģn de la primera revisiÃģn del programa en curso y el desembolso de U$S 2.000 millones.
Aunque el nuevo Ãndice estÃĄ listo desde 2024 âcon pruebas finalizadas en marzo de 2025â, su puesta en marcha depende de una decisiÃģn polÃtica que el gobierno de Javier Milei sigue postergando. El reemplazo es urgente: hoy el IPC nacional se calcula con una canasta de consumo de 2004/2005, desactualizada frente a los cambios de los Últimos 20 aÃąos. La nueva versiÃģn, basada en la Encuesta de Hogares 2017/2018, incorpora consumos actuales como telefonÃa mÃģvil, internet o plataformas digitales, ademÃĄs de dar mayor peso a los servicios.
Renuncias que golpean la credibilidad del INDEC
La crisis se profundizÃģ con las renuncias de Georgina Giglio, responsable del IPC, quien dejÃģ su cargo para sumarse a la DirecciÃģn de EstadÃstica de la Provincia de Buenos Aires, y de Guillermo Manzano, encargado de la mediciÃģn de pobreza y trabajo, cuya salida se atribuyÃģ a fuertes diferencias metodolÃģgicas con el director Marco Lavagna.
Ambos movimientos generan ruido polÃtico y tÃĐcnico, ya que el cÃĄlculo del Ãndice de pobreza en Argentina depende directamente de la evoluciÃģn de precios y del costo de las canastas bÃĄsicas. Cualquier cambio metodolÃģgico puede modificar sustancialmente los niveles de pobreza.
El trasfondo polÃtico y econÃģmico
El retraso en la implementaciÃģn del nuevo IPC responde a motivos polÃticos y fiscales. Un Ãndice nacional mÃĄs cercano a los provinciales podrÃa encarecer el gasto pÚblico, ya que gran parte de la deuda en pesos y las jubilaciones se ajustan por inflaciÃģn. En un aÃąo electoral, el gobierno evita un cambio que podrÃa tener alto costo polÃtico.
La especulaciÃģn es que el nuevo IPC comience a aplicarse reciÃĐn con la mediciÃģn de enero de 2026, cuyo resultado se conocerÃa en febrero. El FMI ya anticipÃģ que discutirÃĄ la fecha precisa de su publicaciÃģn en la prÃģxima revisiÃģn del programa, hacia fines de 2025, tras las elecciones legislativas.












