El Observatorio de Tierras del CONICET y la UBA presentó un mapa interactivo que sistematiza por primera vez información oficial sobre la extranjerización del suelo argentino.
El relevamiento, elaborado por investigadores del CONICET y la Universidad de Buenos Aires, constituye la primera herramienta pública que ordena y visibiliza datos oficiales dispersos sobre la propiedad de la tierra en manos extranjeras. El mapa permite identificar regiones, superficies y patrones de concentración territorial, y pone en evidencia la magnitud de un proceso que se profundizó en las últimas décadas.
La publicación del informe no es casual. Llega en un momento crítico, cuando vastas zonas del sur argentino enfrentan incendios forestales de enorme gravedad, y cuando el Gobierno nacional impulsa cambios normativos que apuntan a desmantelar las protecciones legales que restringen la venta de tierras a extranjeros. Para los especialistas, la combinación de ambos factores expone un escenario de alto riesgo para la soberanía territorial y ambiental.
Desde el Observatorio de Tierras advirtieron que la extranjerización no es solo un problema de titularidad legal, sino una cuestión estructural que involucra el control de recursos estratégicos como el agua, los bosques, la producción de alimentos y la biodiversidad. En muchos casos, señalaron, grandes extensiones de territorio quedan bajo decisiones que se toman fuera del país, sin considerar las necesidades de las comunidades locales.
El mapa interactivo busca precisamente romper con esa opacidad. Al sistematizar información oficial, permite dimensionar el fenómeno y generar herramientas para el debate público, la planificación y la resistencia social frente a políticas que favorecen la concentración y la entrega de tierras a intereses financieros y corporativos.
Organizaciones sociales, ambientales y campesinas remarcaron que la ofensiva del Gobierno para eliminar los límites a la extranjerización se inscribe en una lógica más amplia de “poner el país a la venta”, donde el territorio aparece como un activo negociable y no como un bien común estratégico. En ese marco, alertaron que la flexibilización normativa profundizaría desigualdades y conflictos territoriales.
El informe del CONICET y la UBA se transforma así en una herramienta clave para comprender lo que está en juego: mientras se debilitan las protecciones estatales, crece la presión sobre el suelo argentino. El debate ya no es solo jurídico o económico, sino profundamente político: quién controla la tierra, para qué y en beneficio de quién.