Adorni reconoció que Milei mintió: no hubo inflación del 17.000% en 2023

Milei construyó el relato del 17.000% de inflación y del 95% de pobres para describir una herencia catastrófica, pero la admisión oficial de una inflación del 211,4% expone que aquella cifra no se sostiene en ningún registro estadístico reconocido.

El vocero presidencial Manuel Adorni publicó este martes un mensaje en redes sociales en el que celebró que “la inflación del 2025 fue de 31,5%, la más baja de los últimos 8 años”, y recordó que, al asumir el actual gobierno, “la inflación del 2023 había sido del 211,4%”. Con esos números, Adorni cerró su mensaje autoatribuyéndose un supuesto logro de gestión: “esto no es ni más ni menos que el resultado de haber hecho lo que había que hacer”.

Sin embargo, en el mismo movimiento, Adorni terminó desarmando el relato que tanto Milei como su equipo repitieron desde la campaña electoral y durante buena parte de su gestión. En múltiples apariciones públicas, el Presidente aseguró que recibía de Alberto Fernández una economía con una inflación anual de 17.000%. Por ejemplo, en un discurso y entrevistas de 2024 dijo categóricamente: “En seis meses redujimos la inflación del 17.000 al 50% anual”, frase que fue reproducida varias veces en medios pese a no estar sustentada en datos estadísticos oficiales.

Incluso en declaraciones más técnicas, Milei insistió con el mismo número: “Cuando vos tomás lo que dio mayorista, que fue 54%, lo anualizás y te da 17.000%” — un intento de justificar con un cálculo poco convencional una cifra apocalíptica que nunca se materializó en los datos del INDEC. Además, en el ámbito de la campaña y eventos partidarios vinculados a La Libertad Avanza, aseguró que “dejaron plantada una inflación del 17.000%, que iba a dejar 95% de pobres”, asociando ese número a una herencia catastrófica del gobierno anterior.

En el mismo tono, esta contradicción no es un detalle menor ni un ajuste técnico de cifras: si la inflación real del último año de Alberto Fernández fue del 211,4% y no del 17.000%, entonces las cifras ultraexageradas que Milei decidió llevar en discursos oficiales, entrevistas y presentaciones públicas no se sostienen con ninguna estadística reconocida. La repetición constante de este número funcionó como relato político para justificar recortes, ajustes y la narrativa del desastre, pero hoy queda expuesto como una construcción retórica que el propio vocero del presidente no pudo sostener cuando fue a dar los datos oficiales.

Finalmente, mientras el gobierno celebra porcentajes más moderados y se aplaude a sí mismo, queda claro que el relato presidencial estuvo montado sobre cifras que no correspondían a la realidad y que, en muchos casos, eran deliberadamente alarmistas. Que el propio vocero tenga que publicar los datos oficiales y dejar de lado la versión presidencial desnuda no solo un error técnico, sino un engaño político que se usó para condicionar decisiones económicas profundas y dolorosas para la mayoría de los argentinos.

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