El escándalo patrimonial que envuelve a Manuel Adorni impactó de lleno en el núcleo del discurso oficial y dejó al descubierto una de sus principales debilidades: la inconsistencia entre lo que se predica y lo que efectivamente ocurre en la gestión.
Según un informe de la consultora Innova, el 70% de los encuestados considera que el jefe de Gabinete libertario es corrupto, un dato que refleja el nivel de desgaste que generó el caso. Por ahora Javier Milei está abrazo a su funcionario. Por ahora…
Pero Milei tiene un problema: el episodio repercute directamente sobre la imagen del mandatario, que ya venía golpeada por el escándalo del caso Libra, en el que quedaron salpicados el propio presidente y su hermana. En ese contexto, el 60% de los consultados cree que el gobierno es corrupto, frente a apenas un 30% que lo percibe como honesto.
El dato es especialmente grave porque erosiona uno de los pilares discursivos de La Libertad Avanza: la supuesta superioridad moral frente a la “casta”, y en particular frente al kirchnerismo. Lo que se presentaba como una marca distintiva empieza a desdibujarse, dejando al oficialismo expuesto a la misma crítica que construyó para atacar a sus adversarios.