Así lo afirmó Silvana Jarmoluk cuando presentó en Moscú siete proyectos multilaterales concretos para fortalecer la cooperación entre Rusia y la región. Además propuso crear una mesa permanente de empresarios latinoamericanos en el SPIEF.
Por Bautista Rolón/ La presidenta del Consejo Coordinador de Organizaciones de Compatriotas de Rusia en Argentina, participó el 18 de mayo de 2026 en la conferencia «Sinergizar los esfuerzos de la comunidad, los círculos empresariales y las universidades para ampliar la cooperación entre Rusia y los países latinoamericanos», realizada en la Cámara Cívica de la Federación de Rusia.
En su exposición “Universidades, cultura y compatriotas rusos como eslabón real de la diplomacia”, Jarmoluk sostuvo que el principal problema de la relación ruso latinoamericana son dos asimetrías de desconocimiento. Señaló que los latinoamericanos conocen poco la historia y la cultura de Rusia, mientras que Rusia tiende a percibir a América Latina como un bloque homogéneo, sin distinguir las particularidades de países como Argentina, México, Brasil y Cuba. Por eso, afirmó, muchos proyectos bilaterales y multilaterales terminan siendo frágiles y poco adaptados a las realidades locales.
La conferencia reunió a empresarios, diplomáticos, representantes de ONG y académicos de Rusia y de varios países de nuestro continente. Entre los participantes estuvieron Alexéi Kapustin, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia; Nonna Kagramanián, de Delovaya Rossiya; Serguéi Brílev, presidente de la asociación Energía Global; y Dmitri Rozental, director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia. También asistieron delegaciones de Argentina, Venezuela, Brasil, México, Perú, Cuba, Uruguay y Colombia.
Jarmoluk agradeció la invitación de Tatiana Mashkova, directora del Comité Nacional para la Cooperación Económica con los Países de América Latina, y de Nikita Anisimov, miembro de la Cámara Cívica de Rusia, por ofrecer una plataforma que realmente da voz a los compatriotas rusos en el extranjero.
En lugar de limitarse a declaraciones generales, presentó seis iniciativas concretas con participación de Rusia y varios países latinoamericanos, cada una con objetivos y plazos definidos. Entre ellas incluyó un consorcio agroalimentario con Argentina, Uruguay, Brasil y Perú para desarrollar biotecnología y doctorados conjuntos, y un consejo de observación energética BRICS+ con Argentina, Venezuela, Brasil y México para avanzar en la transición hacia pagos en monedas nacionales.
También propuso un programa de movilidad académica “Mijaíl Lomonósov” que vincule universidades rusas con casas de estudio de Argentina, Brasil, Perú, México, Colombia y Cuba, con la meta de alcanzar más de 100 publicaciones conjuntas en cinco años.
En ese sentido, la especialista argentina completó su propuesta con un proyecto gastronómico “Atlántic Gourmet” para crear una red de restaurantes de fusión entre Rusia, Argentina, México y Perú; una iniciativa “Raíces Comunes” con Argentina, Bolivia, México y Perú para el reconocimiento de los pueblos originarios bajo el auspicio de la UNESCO; y el programa “Cine sin fronteras”, que contempla un fondo de coproducción y un ciclo de festivales con Argentina, Brasil, México y Cuba.
Jarmoluk advirtió que la comunidad rusa en América Latina está infravalorada y que la rusofobia sigue en aumento, mientras que muchos foros internacionales solo producen declaraciones sin derivar en proyectos tangibles. Luego, señaló al Foro Económico Internacional de San Petersburgo como la excepción, por ser un espacio donde realmente se firman acuerdos. En ese marco propuso crear una Mesa Permanente de Empresarios Latinoamericanos en el SPIEF, con asesoramiento sobre logística y pagos en monedas locales, y convocar una Cumbre de Sinergia Rusia – América Latina en la edición 2026 del foro.
“La conferencia confirmó lo fundamental: las universidades pueden ser el cerebro colectivo, los compatriotas un eslabón real de la diplomacia popular, y los negocios el motor de los vínculos sostenibles”, expresó.
Para cerrar, Jarmoluk expresó: “La diversidad de América Latina no es un obstáculo, sino nuestra ventaja. Invito a cada uno a elegir uno de los seis proyectos y comenzar a construirlo hoy mismo. De las iniciativas individuales a la política colectiva”.