A los recientes cruces por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ahora se suma una nueva diferencia de peso: la senadora adelantó que no acompañará el pedido del Gobierno para retirar el pliego de María Verónica Michelli como candidata a jueza del Tribunal Criminal Federal N°3 de La Plata.
A través de un extenso mensaje publicado en la red social X, Bullrich confirmó que ya le comunicó personalmente su decisión al Presidente. “Voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a jueza federal”, sostuvo la legisladora, quien además reivindicó su derecho a expresar posiciones propias dentro del oficialismo.
La decisión representa un nuevo gesto de desaire político frente a la Casa Rosada y, especialmente, frente al círculo más cercano al mandatario. El Gobierno impulsa la impugnación de Michelli por su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, quien participó de investigaciones periodísticas sobre presuntos hechos de corrupción que salpican a funcionarios libertarios.
Bullrich justificó su postura apelando a principios institucionales y aclaró que la diferencia no implica una ruptura con el proyecto político de Milei. “Soy parte de este proyecto y apoyo con convicción la transformación histórica que está impulsando el Presidente”, afirmó. Sin embargo, remarcó que el respeto por las convicciones individuales y el debate interno también forman parte del cambio que propone el oficialismo.
El episodio se suma a las diferencias que la senadora ya había exhibido semanas atrás durante la controversia que rodeó a Adorni. En aquella oportunidad, Bullrich fue una de las primeras dirigentes oficialistas en reclamar públicamente medidas para despejar las sospechas surgidas tras las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete.
Su postura generó malestar en el entorno presidencial, particularmente en Karina Milei, una de las principales defensoras de Adorni dentro del Gobierno. La senadora incluso buscó acelerar la publicación de información patrimonial por parte del funcionario y del propio Presidente, al difundir su propia declaración jurada como forma de presión política.
Con este nuevo desacuerdo por el caso Michelli, Bullrich vuelve a marcar diferencias con la estrategia de la Casa Rosada y alimenta las versiones sobre una creciente distancia con Milei y el núcleo duro del poder libertario.