El modelo de Milei ya esta dando sus frutos: cada vez más argentinos acuden a iglesias en busca de trabajo y alimentos

Un informe de la UBA reveló que el 35,5% de los argentinos acudió durante el último año a una institución religiosa en busca de algún tipo de ayuda poniendo en evidencia la gravedad de la crisis social y económica que atraviesa el país.

La creciente incertidumbre económica y el deterioro de las condiciones de vida están empujando a cada vez más argentinos a buscar ayuda en lugares de culto. Iglesias y templos comienzan a cumplir una función que va mucho más allá de la asistencia espiritual: para miles de personas se transformaron en espacios donde pedir alimentos, apoyo económico, capacitación, trabajo y contención.

Un informe de la UBA reveló que el 35,5% de los argentinos acudió durante el último año a una institución religiosa en busca de algún tipo de ayuda. Entre quienes recurrieron a estos espacios, el 45% lo hizo por necesidades económicas, alimentarias o laborales, una cifra que expone con crudeza hasta qué punto la crisis comienza a impactar en la vida cotidiana.

El escenario social profundiza la preocupación. La pobreza volvió a ubicarse alrededor del 30% durante el primer trimestre de 2026, mientras la informalidad laboral alcanzó el 44,2%. A esto se suma que más del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar más horas para intentar mejorar sus ingresos.

Cuando la necesidad llega hasta los templos

El Tercer Informe 2026 del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina, elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) del CBC-UBA, dimensionó el fenómeno. Del total de la población encuestada, el 16% se apoya en instituciones religiosas para resolver problemas de base material, económica o laboral.

La investigadora Mariela Mosqueira señaló que esta problemática se acentúa entre las personas con menor nivel de formación. Gabriela Irrazábal, por su parte, destacó que, en un contexto social desafiante, los templos continúan siendo lugares de referencia para quienes buscan desde consuelo emocional hasta asistencia material.

El dato revela una transformación preocupante: la crisis ya no se expresa solamente en los bolsillos, sino también en los lugares donde los argentinos buscan ayuda para sobrevivirla. Ante la falta de empleo estable, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para cubrir necesidades básicas, las redes religiosas aparecen como un último sostén para familias que sienten que las alternativas se van agotando.

La búsqueda de alimentos, trabajo o asistencia económica dentro de los templos funciona así como una señal de alarma sobre la profundidad de la crisis social. Para una parte creciente de la población, la religión no solo representa un refugio espiritual frente a la incertidumbre, sino también una red de contención material ante una realidad económica que cada vez ofrece menos respuestas.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp