La nueva planta de ABSA, ubicada en Ensenada, producirá 8.400 bidones diarios y permitirá al Estado bonaerense dejar de contratar a empresas privadas para el embotellamiento.
En medio de la disputa política por el rol que debe ocupar el Estado en la economía, el gobernador bonaerense Axel Kicillof inauguró en Ensenada la primera planta embotelladora de agua potable de Aguas Bonaerenses (ABSA). La obra representa una apuesta concreta por ampliar las capacidades productivas de una empresa estatal y garantizar desde el sector público la provisión de un recurso esencial.
La instalación cuenta con capacidad para producir 8.400 bidones por día y permitirá que ABSA deje de tercerizar el embotellamiento con proveedores privados. Para ponerla en funcionamiento se construyó un nuevo edificio de acopio, se incorporaron equipos y se acondicionó el circuito de tratamiento de agua.
La inauguración contó con la presencia del ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; el presidente ejecutivo de ABSA, Hugo Obed; y el intendente de Ensenada, Mario Secco.
Durante el acto, Kicillof presentó la iniciativa como parte de una estrategia más amplia para recuperar y fortalecer las capacidades del Estado provincial. “Estamos llevando adelante una verdadera transformación en ABSA: recuperamos capacidad operativa, incorporamos vehículos y avanzamos con una nueva planta que permitirá duplicar la potabilización de agua y que estará finalizada el próximo año”, sostuvo.
El gobernador remarcó además que la recuperación de la empresa pública no implica solamente una cuestión de eficiencia, sino también de derechos. “Esto es eficiencia, pero también es justicia social: una empresa estatal fortalecida para brindar un mejor servicio en 100 municipios de la provincia”, afirmó.
Ensenada tiene lista la primera planta embotelladora de @ABSAOficial y 62 vehículos destinados a la limpieza y desobstrucción de colectores.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) August 28, 2026
La planta tiene capacidad para producir 8400 bidones diarios y junto a las camionetas y camiones forma parte de las políticas preventivas… pic.twitter.com/XAIWOLHJoM
Una señal política frente al modelo de Milei
La puesta en marcha de la embotelladora tiene, además, una fuerte carga política. Mientras el Gobierno nacional impulsa privatizaciones, reducción del Estado y transferencia de actividades estratégicas al sector privado, la Provincia de Buenos Aires apuesta por ampliar la capacidad de sus empresas públicas.
Kicillof volvió a utilizar la inauguración para cuestionar el rumbo de la administración de Milei y reivindicar un modelo de Estado presente.
“Mientras Milei vuelve a impulsar privatizaciones y abandona obras que después se deterioran, nosotros demostramos que una empresa pública puede invertir, mejorar su funcionamiento y dar resultados”, afirmó el mandatario bonaerense.
En esa línea, recordó las experiencias de privatización de décadas anteriores y sostuvo que la Provincia eligió transitar un camino diferente: “La Argentina ya atravesó procesos de privatización que terminaron en vaciamiento y fracaso. En la Provincia estamos orgullosos de ir en otra dirección: trabajo bonaerense, empresa estatal y resultados”.
El mensaje de Kicillof busca así instalar una diferencia de fondo: frente a un Gobierno nacional que propone retirar al Estado de distintas áreas de la economía, la administración bonaerense reivindica su capacidad para producir, invertir y gestionar directamente bienes y servicios esenciales.
La discusión adquiere particular relevancia cuando se trata del agua, un recurso indispensable que la Provincia plantea administrar bajo una lógica de servicio público y no exclusivamente bajo criterios de rentabilidad privada.
Más inversión y capacidad operativa para ABSA
La jornada también incluyó la entrega de 60 nuevas camionetas pick up y dos camiones destinados a tareas de limpieza y desobstrucción de colectores cloacales. Con estas incorporaciones, la flota de ABSA alcanzó las 236 unidades.
Obed destacó que la nueva infraestructura forma parte de la decisión de fortalecer la empresa estatal para mejorar la prestación del servicio. “Esta obra es una muestra más de la decisión de fortalecer ABSA para que pueda cumplir cada vez mejor con su responsabilidad de brindar un servicio esencial”, sostuvo.
Por su parte, el intendente de Ensenada, Mario Secco, profundizó el contraste con la política nacional. “En tiempos donde el Gobierno nacional repudia el rol del Estado, nosotros estamos demostrando cómo una empresa pública puede crecer y mejorar”, afirmó.
La inauguración de la primera embotelladora provincial se convierte así en un símbolo de la disputa entre dos modelos de gestión: uno que propone achicar el Estado y avanzar con privatizaciones, y otro que busca recuperar capacidades públicas y mantener bajo gestión estatal recursos y servicios considerados esenciales.
Para Kicillof, la planta de Ensenada no es solamente una nueva instalación productiva. Es una demostración de que el Estado también puede producir, invertir y gestionar eficientemente; y una respuesta política al proyecto nacional que promueve la privatización y el repliegue del sector público.