El influyente periódico financiero estadounidense The Wall Street Journal sostiene que el Presidente apela a la causa Malvinas como una estrategia nacionalista frente al deterioro de su imagen, el estancamiento de su programa económico y el temor a perder respaldo electoral.
La caída de la popularidad de Javier Milei habría empujado al Presidente a desempolvar una bandera que históricamente moviliza a buena parte de la sociedad argentina: la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Así lo interpreta The Wall Street Journal, uno de los principales medios financieros de Estados Unidos, que analizó el discurso pronunciado por el mandatario en cadena nacional y vinculó su renovado énfasis sobre las islas con el deterioro de su situación política y económica.
“Recurrir al tema de las Malvinas es una estrategia bien probada por los líderes argentinos con problemas, como los que enfrenta Milei”, señala el periódico estadounidense. El artículo sostiene que, con su popularidad en declive, el Presidente estaría recurriendo cada vez más a una táctica nacionalista que puede resultarle políticamente conveniente para desplazar el centro de la discusión pública. Según el diario, el índice de aprobación de Milei cae mientras su programa de reformas de libre mercado pierde impulso y se aproxima un escenario electoral cada vez más difícil.
La interpretación del Wall Street Journal es todavía más contundente a través de las declaraciones de Michael Shifter, especialista en América Latina del Diálogo Interamericano, un centro de estudios con sede en Washington. “Cuando se tienen problemas políticos, esta es una estrategia probada para intentar salir de ellos y aumentar el apoyo”, sostuvo el experto. Y agregó que “no sorprende que Milei esté intentando sacar el máximo provecho de esta situación por razones políticas, dado que se encuentra en apuros”.
El diagnóstico del periódico también pone el foco en el fracaso del Gobierno para transformar sus resultados macroeconómicos en una mejora generalizada de las condiciones de vida. “Tres años después, la economía aún no se ha recuperado”, sostiene el artículo, mientras señala que los argentinos enfrentan pérdida de empleos y un aumento del endeudamiento. Para el medio estadounidense, este creciente malestar económico comenzó a poner en duda las posibilidades electorales de Milei frente a sus adversarios peronistas, que prometen revertir su programa de reformas de libre mercado.
De la “relación madura” al giro confrontativo
El Wall Street Journal también destaca una contradicción entre el Milei que llegó a la Casa Rosada y el Presidente que hoy vuelve a colocar a Malvinas en el centro de su discurso político. El periódico recuerda que, durante su infancia, Milei observó por televisión la Guerra de Malvinas y que, como economista libertario, manifestó admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante el conflicto de 1982.
Esa posición contrasta con las declaraciones que realizó poco después de asumir la Presidencia, cuando planteó su voluntad de construir una “relación madura” con el Reino Unido. Sin embargo, el Gobierno ahora endureció su discurso sobre las islas y anunció nuevas medidas contra las actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.
El cambio de posición resulta particularmente significativo porque Milei había sido muy crítico de las políticas kirchneristas destinadas a bloquear la explotación de hidrocarburos en las islas. Ahora, en un llamativo giro, el Gobierno promete profundizar precisamente ese tipo de medidas. La causa Malvinas reaparece así como una herramienta política en un momento en que el programa económico enfrenta crecientes dificultades para generar resultados visibles para amplios sectores de la población.
También desde Londres leen el discurso en clave interna
La interpretación del giro presidencial no quedó limitada al análisis estadounidense. Desde el Reino Unido también relativizaron el impacto internacional del discurso de Milei y lo asociaron con la situación política doméstica argentina.
El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, reiteró la posición histórica de Londres al afirmar que las Malvinas “son británicas” porque sus habitantes “eligen ser británicos” en referencia a un referéndum fraudulento llevado acabo por el gobierno de ocupación británico no muy diferente a los llevados acabo en las regiones ucranianas del Donbas y que Londres hipócritamente critica. Pero, además, realizó una lectura política del discurso presidencial argentino que coincide con el diagnóstico del Wall Street Journal: “La declaración de Milei nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas”, sentenció.
De este modo, desde dos perspectivas externas —una estadounidense y otra británica— el nuevo énfasis de Milei sobre Malvinas aparece asociado menos a un cambio estructural de la política exterior que a las dificultades internas de su Gobierno. La cuestión de soberanía, una causa histórica de la Argentina, vuelve a ocupar el centro de la escena precisamente cuando el oficialismo enfrenta una economía que no termina de recuperarse, pérdida de empleo, endeudamiento y una caída de su respaldo electoral.
El contraste resulta inevitable: mientras Milei intenta presentar su renovada ofensiva por Malvinas como una política de Estado, el análisis del Wall Street Journal y las declaraciones británicas sugieren otra lectura mucho más incómoda para el Gobierno: la utilización de una causa nacional de enorme sensibilidad como recurso político para intentar recuperar apoyo ante el desgaste de su gestión económica.