En medio del feroz ajuste fiscal que destruye salarios, jubilaciones y partidas para la educación, el Gobierno libertario destinó un desembolso millonario para adquirir cuatro aeronaves militares y equipamiento bélico a Washington.
Mientras el discurso oficial insiste de forma sistemática en que “no hay plata” para financiar a las universidades públicas, actualizar los haberes previsionales o reactivar la obra pública paralizada, la administración de Javier Milei dio un nuevo paso en su alineamiento geopolítico con la compra de cuatro helicópteros de guerra UH-60L Black Hawk a Estados Unidos. La operación, aprobada por el Departamento de Estado norteamericano, implica un desembolso estimado en 140 millones de dólares para material bélico.
La transacción fue celebrada públicamente por el embajador estadounidense Peter Lamelas y contempla el envío inicial de cuatro unidades reacondicionadas, además de repuestos, motores, sistemas de navegación avanzada y capacitación para las Fuerzas Armadas. Desde Washington destacaron que el acuerdo busca reforzar la seguridad de un “aliado importante” en Sudamérica, dejando al descubierto la subordinación de la política exterior argentina a los intereses de la Casa Blanca.

El desvío de cuantiosos recursos económicos hacia el reequipamiento militar contrasta fuertemente con la realidad que atraviesan los sectores más vulnerables del país. Para la gestión libertaria, la prioridad fiscal no reside en atender la emergencia social ni en sostener las capacidades productivas de la economía, sino en profundizar una agenda de militarización y sobreactuación ideológica que solo reporta beneficios políticos para la potencia del norte.
Esta nueva adquisición se suma a una serie de desembolsos en materia de defensa que exponen la doble vara del Poder Ejecutivo en el manejo del gasto público. Mientras se recortan los medicamentos a jubilados y se ahoga financieramente a las provincias, la Casa Rosada demuestra que los fondos estatales sí aparecen cuando se trata de cumplir con los compromisos y exigencias de la agenda geopolítica estadounidense.