El presidente de la Cámara de Diputados obtuvo un crédito de la banca pública por $197,4 millones para Gentech, la empresa de suplementos dietéticos de la que es titular. La firma saldó esa deuda en marzo, pero volvió a recibir otro préstamo por $18 millones. El caso suma un nuevo capítulo a la polémica por los créditos del Banco Nación a funcionarios y allegados al poder, en medio de la recesión y las dificultades que enfrentan miles de pequeñas y medianas empresas.
El escándalo por los préstamos millonarios del Banco Nación a dirigentes y personas vinculadas al oficialismo suma un nuevo nombre de peso: Martín Menem. El titular de la Cámara de Diputados accedió, a través de Gentech, su compañía de barritas de cereal y suplementos nutricionales, a un crédito de $197.430.000 en octubre de 2024, durante los primeros meses del ajuste impulsado por Javier Milei.
La revelación vuelve a poner bajo la lupa los criterios con los que la entidad estatal distribuye el financiamiento, mientras la política económica del Gobierno golpea los ingresos de los trabajadores, desploma el consumo y deja a numerosas pequeñas y medianas empresas al borde del cierre. En ese contexto, el acceso de una compañía vinculada a la máxima autoridad de la Cámara baja a recursos de la banca pública plantea interrogantes que exigen explicaciones.
Pero el caso no se limita a aquel desembolso. Según la información publicada por el portal de noticias Diagonales, Gentech recibió hace aproximadamente 40 días otro préstamo del Banco Nación, esta vez por $18 millones, después de haber cancelado en marzo de este año el crédito anterior, cuyo costo total había ascendido a $225.673.000.
Créditos millonarios y ajuste para las mayorías
El contraste resulta difícil de ignorar: mientras el Gobierno sostiene que no hay recursos para atender las necesidades sociales y mantiene una política de ajuste fiscal, una empresa presidida por uno de los principales referentes del oficialismo obtuvo financiamiento de una institución estatal por casi $200 millones.
El crédito original, que actualizado equivale aproximadamente a $350 millones o US$230.000 según la publicación, permitió a Gentech atravesar las dificultades financieras de los primeros meses de la gestión libertaria. La cuestión central es bajo qué condiciones se otorgó ese financiamiento, qué garantías se exigieron y si la operación respondió a criterios equivalentes a los aplicados al resto de las empresas que recurren al banco.
Gentech funciona desde 1997 y Martín Menem asumió su conducción en 2017. En su última declaración jurada, el diputado informó participaciones accionarias del 37%, 21%, 18% y 4% en la compañía, según los datos consignados en el informe. Además, mantiene una deuda de aproximadamente $68 millones con su propia empresa.
La dimensión institucional del caso exige especial atención: no se trata de un empresario ajeno al Estado que solicita financiamiento, sino de un funcionario de primera línea cuya compañía recibió préstamos de un banco público durante el ejercicio de su cargo. Esa circunstancia vuelve indispensable transparentar las condiciones de las operaciones y determinar si existieron posibles conflictos de intereses.
De los créditos estatales al negocio con la Selección
La trama también incluye a Tech Security SRL, empresa fundada por Menem y cedida a sus hermanos al comienzo de la gestión libertaria. En julio de 2025, la firma obtuvo un contrato con el Banco Nación por más de $3.900 millones para prestar servicios de seguridad privada durante 24 meses, con posibilidad de prórroga por otros 24.
De esta manera, dos compañías vinculadas al titular de Diputados quedaron relacionadas con operaciones millonarias en la órbita de la banca estatal: una recibió un crédito para financiar su actividad y la otra obtuvo un contrato para prestar servicios de seguridad a la misma institución.
A su vez, Gentech logró posicionarse como sponsor oficial de los suplementos dietéticos de la Selección Argentina. Durante la despedida internacional de Lionel Messi, las barritas energéticas de la marca estuvieron presentes en el entorno del equipo nacional.
La combinación de financiamiento bancario, contratación pública y expansión comercial no demuestra por sí sola la existencia de irregularidades, pero sí refuerza la necesidad de conocer en detalle cómo se tomaron las decisiones y qué controles se aplicaron.
Mientras miles de comerciantes, industriales y emprendedores enfrentan tasas elevadas, caída de ventas y dificultades para sostener sus negocios, el caso Menem vuelve a instalar una pregunta de fondo: ¿qué condiciones ofrece la banca pública y a quiénes llegan sus recursos?
En un Gobierno que hizo de la lucha contra los privilegios y la llamada casta política una de sus principales banderas, la transparencia no puede ser una exigencia reservada a los adversarios. Los préstamos, los contratos y los eventuales conflictos de intereses de los funcionarios deben esclarecerse con información verificable y controles públicos, sin excepciones.