Un informe reveló que el 56,2% de los argentinos tomó deuda en los últimos seis meses y que el 76,4% de quienes recurrieron al crédito lo hizo para cubrir gastos básicos o pagar servicios. Además, el 67% reclama la intervención del Estado ante el avance de la morosidad.
La crisis económica golpea cada vez con más fuerza los bolsillos y empuja a millones de familias a endeudarse para llegar a fin de mes. Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, el 65,3% de los argentinos se queda sin dinero a más tardar el día 20, mientras apenas el 9,8% logra ahorrar. El endeudamiento dejó de ser una herramienta para financiar compras y se convirtió en un recurso para afrontar necesidades esenciales.
Los números son contundentes: entre quienes tomaron créditos, el 55,1% necesitó cubrir gastos de alimentación y salud, y otro 21,3% recurrió al financiamiento para pagar tarifas y servicios. El panorama es todavía más grave entre los sectores de menores ingresos: el 68,1% se endeudó durante el último semestre y el 83,3% se queda sin dinero antes del día 20.
📊 LA GENERACIÓN DEL DÍA 20: LOS MENORES DE 40 VIVEN UN MES MÁS CORTO ⏳ El 72% de los menores de 40 se queda sin ingresos a más tardar el día 20, y casi 4 de cada 10 (39,6%) ni siquiera pasa de la primera quincena. Solo el 3% logra ahorrar. El mes no les alcanza y no tienen colchón. 💳 Ahí entra la deuda: el 60,9% tomó crédito en los últimos seis meses, y casi 9 de cada 10 lo usó para lo básico: 55% para alimentos y salud y 35,5% para tarifas y servicios. Apenas el 8% compró bienes durables. No es consumo, es subsistencia. 🔎 En la clase baja el cuadro es todavía más duro: el 83,3% no supera el día 20, solo el 0,9% ahorra y el 68,1% se endeudó, el 65,5% para gastos básicos. Una deuda que paga la comida y las tarifas se cancela con el ingreso del mes siguiente, que a su vez se agota antes. 🏛️ Por eso lo que pide la gente no es un perdón sino reglas: el 67% espera que el Estado intervenga frente a la morosidad y el 61,3% prefiere que regule el crédito, mientras que solo el 7,5% pide condonar deudas. Para los jóvenes sin colchón y los hogares de menores ingresos, el problema no es una cuota: es un mes que dura 20 días. 📎 MOP Septiembre, informe público: https://t.co/23JhODQrdL #GeneracionDel20 #MenoresDe40 #Jovenes #Endeudamiento #Morosidad #Deuda #Credito #PoderAdquisitivo #Salarios #Inflacion #CanastaBasica #CostoDeVida #FinDeMes #Ahorro #Tarifas #Ingresos #ClaseBaja #ClaseMedia #EconomiaArgentina #EconomiaFamiliar #Argentina #OpinionPublica #Encuesta #MOP #Zentrix #DatosQueImpulsanDecisiones #ZentrixConsultora #Estadisticas #AnalisisEconomico #Septiembre2026
— Zentrix Consultora (@ZXConsultora) October 18, 2026
La situación enciende una señal de alarma por el riesgo de una espiral de endeudamiento y morosidad. Cuando los salarios no alcanzan para cubrir los gastos cotidianos, las familias recurren al crédito para sobrevivir, pero las cuotas reducen todavía más los ingresos del mes siguiente y multiplican las dificultades para cumplir con los pagos.

Frente a este escenario, el 67% considera necesaria alguna forma de intervención estatal. Entre quienes apoyan una respuesta pública, el 61,3% propone regular las condiciones de otorgamiento de los créditos y el 23,6% plantea refinanciar las deudas a través del Banco Central. Apenas el 7,5% respalda una condonación por ley.
El dato más preocupante es que la deuda crece mientras se deteriora la capacidad de compra. El 81,8% considera que sus ingresos pierden frente a la inflación y los jóvenes aparecen entre los más afectados: el 60,9% se endeudó en los últimos seis meses y el 72% agota sus ingresos antes del día 20. La crisis ya no se expresa solamente en la caída del consumo, sino también en la creciente dificultad de los hogares para sostener sus compromisos financieros.
Los números exponen una realidad que contradice cualquier celebración anticipada de la estabilización económica: cada vez más argentinos necesitan endeudarse para comer, pagar la luz o afrontar gastos de salud. Y cuando el crédito se convierte en una condición para sobrevivir, la morosidad deja de ser un problema aislado y se transforma en una alarma social.