Diosdado Cabello y “el desafío de entender y representar un país dividido”

Por Chris Soto

Diosdado Cabello juega un papel central en la cohesión y movilización del chavismo, aunque llamarlo “el segundo a bordo” simplifica una estructura de poder donde también pesan El Presidente Nicolás Maduro, el PSUV, la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez las Fuerzas Armadas y distintas instituciones del Estado. Su influencia proviene de su trayectoria dentro del movimiento, su capacidad para organizar y comunicar políticamente, y su cercanía a los sectores más duros del oficialismo.

Esa misma posición lo convierte en una figura profundamente polarizadora. Para sus partidarios, representa disciplina, continuidad y defensa de la revolución; para buena parte de la oposición y de organizaciones críticas, simboliza la concentración del poder y una retórica confrontacional. Por eso, puede contribuir a mantener unido al chavismo, pero difícilmente puede presentarse como un interlocutor aceptado por todos los sectores del país.

En este momento de fuerte disputa, el papel de Cabello podría ser el de sostener la cohesión y movilización del oficialismo. Pero la estabilidad del país no depende solo de movilizar a una parte de la población: también requiere reconocer la diversidad política, proteger las libertades y ofrecer vías institucionales para tramitar los desacuerdos.

Una oposición que demanda cambios profundos también necesita poder expresarse y competir sin exclusión; y el oficialismo tendría que demostrar que las instituciones y las formas de organización comunal representan a la ciudadanía en su conjunto, no únicamente a sus simpatizantes.

Para cerrar se puede citar las mismas palabras de Diosdado, quien expresó: “todos son necesarios, nadie sobra, todos hacen falta.”

Y si esa es la verdad absoluta para avanzar, vernos y sentirnos necesarios en una sociedad de iguales derechos, pero de diferentes pensamientos.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp