Encuestas encienden luces rojas en el Gobierno: el 57,4% cree que la economía está empeorando

Los últimos relevamientos de opinión pública comienzan a encender señales de alarma en el gobierno de Javier Milei. Distintas encuestadoras coinciden en mostrar un deterioro de la percepción económica, con una mayoría de argentinos que afirma que la situación empeora, dificultades para llegar a fin de mes y crecientes cuestionamientos a la gestión libertaria.

Según el último estudio de Giacobbe & Asociados, el 57,4% de los consultados considera que la economía está empeorando. El dato más preocupante para la Casa Rosada es que el 54,7% asegura que ese deterioro lo está sufriendo personalmente. En contraste, apenas el 34,2% percibe una mejora económica, una diferencia de 23,2 puntos porcentuales a favor de la mirada negativa. El relevamiento se realizó entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre, sobre 2.500 casos

El resultado refleja una dificultad central para el oficialismo: la promesa de recuperación económica no logra traducirse en una mejora palpable para una amplia mayoría de la población. Mientras el Gobierno insiste en defender su programa de ajuste y exhibir indicadores favorables, una parte importante de la sociedad sigue percibiendo que su situación cotidiana se deteriora.

Más encuestas, más señales de alarma

La tendencia se repite en otros relevamientos. La encuesta de la Universidad de San Andrés (UdeSA) registró una caída de cuatro puntos en la aprobación de la gestión económica, que quedó en apenas 28%. Además, el 56% considera que la situación económica empeoró respecto del año anterior, mientras que solo el 18% observa una mejora.

Los problemas de la economía cotidiana también aparecen en los ingresos familiares: el 54% afirma que el dinero no le alcanza para cubrir sus gastos. De ese grupo, el 35% debe recortar consumos y el 19% recurre al endeudamiento. Apenas el 20% de los encuestados declara tener capacidad de ahorro.

La encuesta de AtlasIntel y Bloomberg refuerza el diagnóstico: el 71% evalúa negativamente la situación económica argentina y el 75% considera que el mercado laboral atraviesa una situación mala. A su vez, el 60% tiene una percepción desfavorable de la economía de su propia familia y el 55% cree que la situación nacional empeorará durante los próximos seis meses.

El panorama plantea un desafío cada vez mayor para Milei y su equipo económico. El desempleo, los bajos salarios, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para llegar a fin de mes aparecen entre las principales preocupaciones sociales, mientras las expectativas de una recuperación sostenida siguen sin consolidarse.

Los números empiezan a mostrar una brecha entre el relato oficial y la experiencia cotidiana de la población. La desaceleración de algunos indicadores no alcanza, por sí sola, para convencer a los argentinos de que la economía está mejorando si esa supuesta recuperación no se refleja en sus bolsillos, en el empleo ni en su capacidad de consumo.

Con distintos métodos y muestras, los relevamientos coinciden en un punto central: el malestar económico es mayoritario y comienza a convertirse en una señal política de alerta para la Casa Rosada. El desafío del Gobierno ya no pasa solamente por defender sus indicadores macroeconómicos, sino por demostrar que el ajuste puede traducirse en una mejora concreta de las condiciones de vida.

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