Las diferencias dentro de La Libertad Avanza comienzan a hacerse cada vez más visibles y amenazan con profundizar la disputa por el liderazgo del oficialismo de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Patricia Bullrich volvió a enviarle un mensaje al gobierno de Javier Milei al advertir que la recuperación económica no alcanza a todos los sectores y reclamar nuevas medidas para sostener a la industria, la construcción y las pequeñas y medianas empresas.
Aunque la senadora se ocupó de aclarar que considera correcto el rumbo económico, sus declaraciones representan un nuevo cuestionamiento a la estrategia del equipo económico y, particularmente, a la conducción de Luis Caputo. «Necesitamos más medidas, como las de ayer, que acompañen a quienes producen, invierten y generan puestos de trabajo», sostuvo Bullrich, dejando en evidencia que la estabilización que celebra el oficialismo todavía no se traduce en una recuperación extendida al conjunto del aparato productivo.
La exministra de Seguridad también advirtió que existen sectores que están creciendo mientras otros permanecen muy rezagados. En ese sentido, reclamó condiciones para que las empresas puedan expandirse, acceder a financiamiento y competir en mejores condiciones frente a los mercados internacionales.
El planteo no es menor: llega inmediatamente después de que Caputo anunciara medidas de emergencia para aliviar la situación financiera de las pymes, entre ellas la suspensión de los embargos de ARCA hasta mayo de 2027 y la ampliación de los planes de facilidades de pago. Decisiones que constituyen un reconocimiento de las dificultades que atraviesa el sector empresarial después de casi tres años de ajuste económico.
UNA INTERNA QUE YA TRASCIENDE LO ECONÓMICO Y APUNTA AL 2027
Detrás de las diferencias sobre la política económica también se desarrolla una disputa política de mayor alcance. Bullrich viene construyendo un perfil propio dentro del oficialismo, con contactos directos con empresarios y sectores productivos, reclamos públicos al equipo económico y una creciente exposición de sus posiciones frente a los principales referentes libertarios.
La tensión quedó especialmente expuesta cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, salió a cerrar anticipadamente cualquier discusión sobre una eventual competencia interna y afirmó que Javier Milei será el único candidato presidencial de La Libertad Avanza en 2027. Una definición que fue respaldada y amplificada por el propio Presidente.
El mensaje dejó en evidencia que la discusión por el futuro electoral del espacio ya está instalada. Bullrich, que conserva un importante capital político y conduce el bloque oficialista en el Senado, no parece dispuesta a resignar protagonismo en la construcción del futuro del oficialismo.
A las diferencias económicas se sumaron también desacuerdos políticos y diplomáticos, como ocurrió cuando Bullrich reconoció públicamente el triunfo de Lula da Silva en Brasil, mientras Milei evitó felicitar al mandatario brasileño.
En paralelo, las tensiones por el armado político y la distribución de espacios de poder alimentan las diferencias entre los distintos sectores que conviven dentro del oficialismo.
EL PROBLEMA DE FONDO: LA ECONOMÍA NO RESPONDE AL RELATO OFICIAL
La disputa interna tiene como telón de fondo una realidad económica cada vez más difícil de disimular. La industria reclama medidas de protección y financiamiento, las pymes enfrentan problemas de liquidez, el consumo continúa condicionando las ventas y numerosos sectores productivos todavía no encuentran señales concretas de recuperación.
Bullrich intenta posicionarse ahora como una interlocutora de esos sectores y capitalizar sus reclamos, al mismo tiempo que marca diferencias con la conducción económica. Su mensaje busca transmitir que el oficialismo necesita respuestas para evitar que la recuperación quede concentrada en determinadas actividades mientras buena parte de la economía real continúa rezagada.
El episodio vuelve a mostrar las tensiones de una fuerza política que llegó al poder bajo la promesa de una transformación económica profunda, pero que ahora debe administrar los costos sociales y productivos de su propio programa.
Con las elecciones de 2027 cada vez más presentes en la agenda política, la pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse la convivencia entre los distintos sectores libertarios sin que las diferencias terminen convirtiéndose en una disputa abierta por el poder.
Por ahora, Bullrich mantiene su respaldo formal a Milei, pero sus intervenciones públicas, sus reclamos económicos y sus movimientos políticos dejan en claro que la discusión por el liderazgo y el futuro electoral de La Libertad Avanza está lejos de estar saldada.