Durante los noventa, el empresario inglés de 85 años compró la estancia que hoy es el centro de atención de la polémica.
Esta semana estalló el escándalo que sacó a la luz un encuentro entre magistrados, funcionarios porteños, empresarios de medios de comunicación y un exagente de inteligencia, en la estancia de Lago Escondido, provincia de Río Negro, del magnate inglés Joe Lewis, amigo de Mauricio Macri.
Este magnate británico se lo conoce como la cara visible de un poderoso grupo económico dueño del club Tottenham de la Premier League inglesa, y su fortuna rondaría los $5,3 mil millones.
Además es propietario de parte de Pampa Holding, la empresa energética vinculada al empresario Marcelo Mindlin que opera en Argentina y que tiene entre sus activos a Edenor, la mayor distribuidora de electricidad del país.
Las miradas se dirigieron a Lewis de manera directa entre 2016 y 2019, ya que el margen de ganancias de Edenor aumentó exponencialmente con la política de tarifas del gobierno del entonces presidente Macri.

Durante los noventa, el empresario inglés de 85 años compró la estancia que hoy es el centro de atención de la polémica. Ubicada en Río Negro, el Lewis fue denunciado por adquirir esas hectáreas -alrededor de 12.000- en un valor muy por debajo de los del mercado.
Además se lo investiga por triangulaciones en la operación de adquisición de las tierras, dado que habría eliminado su nombre extranjero para no figure como propietario de esa cantidad de tierras en una zona de frontera.
Los investigados en esta causa por “aceptación de dádivas” son Julián Ercolini, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional número 10; Juan Bautista Mahiques, fiscal general de la ciudad de Buenos Aires; Marcelo Silvio D´Alessandro, ministro de Seguridad y Justicia porteño; Carlos Alberto Mahiques, juez de la Cámara Federal de Casación Penal; Pablo Yadarola, a cargo del Juzgado Nacional en lo Penal Económico número 2; Pablo Gabriel Cayssials, titular del Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal número 9; Leonardo Bergroth; Tomás Reinke, presidente de Mediabit S.A.; Pablo César Casey, directivo del Grupo Clarín S.A., y Jorge Rendo, CEO del mismo medio de comunicación.
La mansión en Lago Escondido y las denuncias de la comunidad
Nadie le conoce la cara más que por imágenes o fotos que circulan por internet. Nadie dentro de los poblados cercanos o de las ciudades lo ha visto, por lo que su presencia es un misterio, como parte del férreo hermetismo que maneja para moverse sin ser detectado.
A la mansión en Lago Escondido sólo pudieron acceder políticos y empresarios, es decir, son los únicos que tuvieron la oportunidad de ingresar a la zona. No así los turistas o visitantes ocasionales, a quienes se les restringe el paso.
Esto ha sido el causante de muchas denuncias, especialmente por el derecho de acceso al lago. La titular del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) Magdalena Odarda obtuvo fallos favorables por reclamar el libre tránsito en 2009, 2012 y 2013.

Mientras tanto, Lewis nunca los cumplió y hoy, con la retención de unas 20 personas (entre ellas el médico Jorge Rachid) el tema por el incumplimiento de la decisión de la Justicia recobra fuerza.
De hecho, la causa en la que se lo investigaba por la triangulación en la compra de las tierras en 2016 (cuya querellante es Odarda) a pesar de haber prescripto, dejó un fallo vigente que ordena que los rionegrinos pueden acceder al Lago Escondido por las dos vías que ofrece la ruta 40.
A la propiedad del lago se suma un aeropuerto privado (también ubicado en Río Negro)que cuenta con una pista de casi dos mil metros de largo. Se localiza cerca de la costa atlántica de esa provincia, a 30 kilómetros de Sierra Grande. Desde allí se puede llegar a las Islas Malvinas en dos horas de viaje.