El desempleo en la Ciudad llegó a su nivel más alto en dos años: se aceleró al 7,3%

En la Ciudad de Buenos Aires, la reducción en la cantidad de trabajadores asalariados (71,3%, el nivel más bajo en años) es un claro indicador de la creciente precarización laboral.

El contexto económico actual, caracterizado por una recesión que ha afectado a diversos sectores productivos, tiene un impacto directo sobre los indicadores laborales recientes. Según el informe “Indicadores laborales” del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), el aumento de la subocupación horaria (+10,9%) y la disminución en la Población Económicamente Activa (PEA) en un 1,9%, especialmente entre las mujeres (-4,3%), reflejan los efectos de una economía en contracción, donde la oferta de empleo formal es cada vez más escasa y las personas deben recurrir a empleos parciales o informales para sobrevivir.

En la Ciudad de Buenos Aires, la reducción en la cantidad de trabajadores asalariados (71,3%, el nivel más bajo desde 2014) es un indicador de esta precarización laboral. A pesar de que el porcentaje de asalariados con descuentos jubilatorios ha aumentado (del 70,4% al 73,9%), esto no se traduce en un crecimiento del empleo formal, ya que el volumen total de asalariados se ha mantenido prácticamente sin cambios debido a la contracción general de la ocupación.

La alta proporción de trabajadores independientes, que llega al 24,7%, es una clara señal de que más personas están optando o viéndose forzadas a trabajar por cuenta propia debido a la falta de empleo formal. Este crecimiento interanual del 5,4% en la población de autónomos va “a contramano” de la tendencia general de disminución en el empleo, lo que sugiere que el mercado laboral formal está lejos de recuperarse.

En este escenario, las medidas económicas impulsadas por Javier Milei se vuelven un tema de debate. Milei ha propuesto una serie de reformas drásticas que incluyen la liberalización del mercado laboral, la reducción del gasto público y la eliminación de regulaciones. Aunque estas medidas en teoría están diseñadas para reducir el déficit fiscal y fomentar la inversión privada, los críticos advierten que podrían profundizar la precarización laboral y aumentar las tasas de desempleo y subocupación en el corto plazo.

La reducción del Estado y la flexibilización laboral propuestas por Milei pueden, en teoría, facilitar la creación de empleos en sectores informales o autónomos, pero también podrían agravar la falta de estabilidad laboral y empeorar las condiciones de trabajo de millones de personas. En un contexto de recesión, donde los empleos formales ya son escasos, es probable que estas medidas acentúen la transición hacia formas más informales de empleo, profundizando la crisis que enfrentan los asalariados y trabajadores independientes en el país.

En resumen, los recientes indicadores del mercado laboral, en combinación con las propuestas económicas de Milei, podrían tener implicaciones significativas en el futuro del empleo en Argentina, particularmente en un contexto de recesión económica donde la creación de empleo de calidad es un desafío cada vez mayor.

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