A contramano de los países desarrollados, el Gobierno cancela al menos 11 proyectos clave en universidades públicas.
Mientras que las economías más avanzadas del mundo destinan un porcentaje considerable de su PIB a la educación y la infraestructura universitaria, en nuestro país el Gobierno ha optado por reducir el financiamiento de obras fundamentales en casas de estudio públicas. Desde el inicio de 2024, la administración de Javier Milei ha rescindido 11 proyectos de infraestructura educativa en universidades de todo el país, argumentando que estas “no son prioritarias”, según el Ministerio de Economía.
La medida se da en un contexto de creciente tensión por el presupuesto destinado al funcionamiento de las universidades, que ya ha provocado tomas y clases abiertas en la vía pública en varias ciudades del país. Las universidades advierten que el presupuesto previsto para 2025 dificultará su funcionamiento normal, mientras el Gobierno insiste en auditar sus gastos.
Entre las obras canceladas se encuentran proyectos que habían sido iniciados durante la gestión de Alberto Fernández y que, según cálculos, representaban una inversión estatal de unos $1422 millones. Algunas de estas obras estaban cerca de finalizarse, mientras que otras presentaban escasos avances. A pesar de esto, el Gobierno decidió no continuar con su financiamiento.
Obras canceladas
Uno de los ejemplos más representativos es la obra de un nuevo edificio para la Escuela de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Nacional de Salta, que debería haberse terminado en mayo de 2023, pero solo avanzó un 35%, tras recibir una inversión de $131 millones. Otro proyecto afectado es el de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario, que había avanzado apenas un 10,42% cuando fue cancelado, después de que se pagaran $127 millones.
El impacto de estas cancelaciones es especialmente significativo en un contexto global donde la educación es vista como un motor clave para el desarrollo y la competitividad. Mientras que otros países refuerzan su compromiso con la educación superior, en Argentina se están desmantelando proyectos esenciales para el crecimiento y la modernización de las universidades planteando un futuro sombrío para miles de jóvenes argentinos.
Algunos gobiernos provinciales, como el de Axel Kicillof en Buenos Aires, han anunciado que asumirán la finalización de algunas de estas obras con fondos propios. Sin embargo, muchas otras quedarán inconclusas a menos que las provincias o las propias universidades logren financiar su culminación.
La cancelación de estas obras subraya la complejidad del conflicto actual entre el Gobierno y las universidades públicas, en un momento donde las decisiones políticas parecen estar orientadas en sentido opuesto a la tendencia global de priorizar la educación como base del progreso económico y social.