Desconectado de la realidad: Milei pasÃģ 650 horas en Twitter desde febrero
El presidente argentino pasÃģ desde el 10 de febrero, 650 horas y siete minutos dedicado solo a republicar posteos de otros en esa red social.
Ese tiempo podrÃa incluso hasta triplicarse si se suman los minutos que gasta el Presidente en escribir sus propios tuits, responder comentarios o, simplemente, scrollear el timeline. Afuera de esa nebulosa virtual, en tanto, espera el paÃs real sumido en la desesperanza y una creciente pobreza.
El presidente Javier Milei ha convertido Twitter en su campo de batalla personal, mientras el paÃs sufre una de las peores crisis econÃģmicas de las Últimas dÃĐcadas. En lugar de concentrarse en combatir la recesiÃģn, la inflaciÃģn y la pobreza que afectan a millones de argentinos, Milei parece mÃĄs preocupado por su actividad en redes sociales, donde pasa horas al dÃa interactuando con sus seguidores y detractores.
Las cifras son impactantes: desde principios de febrero hasta octubre, se estima que Milei ha dedicado al menos 650 horas a Twitter, un promedio de casi tres horas diarias. Esto equivale a 27 dÃas completos de su mandato exclusivamente dedicados a retuitear, sin contar el tiempo que pasa leyendo o dando “me gusta” a otros mensajes. Estos nÚmeros provienen de un sitio web creado por un programador que rastrea el uso de la cuenta de Milei, revelando que el mandatario no ha dejado de usar la plataforma ni un solo dÃa desde que se iniciÃģ el seguimiento.
Sin embargo, lo mÃĄs preocupante no es solo el tiempo que pasa en la plataforma, sino el contenido que amplifica. Los retuits de Milei incluyen insultos a figuras polÃticas, como una publicaciÃģn que compara a un gobernador aliado con una persona con sÃndrome de Down, o posteos de tono sexual y vulgar. En uno de los ejemplos mÃĄs crudos, el presidente retuiteÃģ un mensaje que decÃa âCÃģmo coje el Javoâ, una expresiÃģn soez que fue reproducida desde su cuenta oficial.

Milei tambiÃĐn ha retuiteado comentarios crueles como burlas a los âzurdosâ por âllorar lesa humanidadâ, o ironÃas sobre pedofilia que involucraban a un diputado opositor. A travÃĐs de su cuenta, fomenta un clima de odio, atacando sistemÃĄticamente a la oposiciÃģn, en especial al peronismo y a los medios de comunicaciÃģn, a quienes acusa de ser “ensobrados” y “corruptos”. En su retÃģrica, los trabajadores de prensa son siempre el blanco de sus crÃticas, ignorando la realidad de que muchos de ellos sobreviven con salarios por debajo de la lÃnea de pobreza.
El enfoque de Milei en las redes sociales se aleja de los problemas reales del paÃs. Durante una sesiÃģn crucial en el Congreso para discutir el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario, mientras su equipo negociaba con los bloques aliados, el presidente pasÃģ cinco horas y veinte minutos retuiteando desde la Quinta de Olivos. A lo largo de esa tarde, llegÃģ a dar mÃĄs de 180 retuits, demostrando que, en lugar de estar enfocado en la gestiÃģn del paÃs, estaba mÃĄs preocupado por su actividad online.

A lo largo de su mandato, Milei ha demostrado una constante: su incapacidad o desinterÃĐs en separar su vida en las redes sociales de la realidad polÃtica y econÃģmica del paÃs. Mientras su gobierno enfrenta una crisis monumental, ÃĐl sigue aferrado a Twitter, perpetuando un ciclo de provocaciones, insultos y falsedades, en lugar de abordar los problemas urgentes que afectan a los argentinos. En resumen, parece que el presidente vive mÃĄs en la âcalle onlineâ que en el mundo real, dejando que la recesiÃģn y la pobreza se profundicen sin respuestas concretas desde el poder.











